Vuelven a aparecer dificultades en otro de los acuerdos que el gobierno encaró para intentar controlar los precios de la canasta básica y frenar -de esta manera- una nueva suba de la inflación. La Secretaría de Defensa del Consumidor anunciará en los próximos días el lanzamiento de la Canasta Social, un conjunto de productos alimenticios a muy bajo precio. Sin embargo, el tema -que ya fue negociado con algunos proveedores alimentarios y entidades que agrupan a almaceneros, recién comenzará a tratarse hoy con los supermercados en una reunión que se llevará a cabo en la secretaría encabezada por Patricia Vaca Narvajagenera muchas dudas en cuanto a la aplicación.
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Según comentaron a Ambito Financiero representantes de las cámaras que agrupan a los supermercados más importantes del país, en ese sector no existe ningún tipo de optimismo en relación con el resultado de la medida. «Ya se intentó muchas veces acordar una canasta social, pero hay que tener en cuenta que la operatoria de la cadena comercial -para que los productos puedan llegar al precio sugerido por el gobierno a las góndolas- es muy compleja», dijo una fuente de la Asociación de Supermercados Unidos. Desde la Cámara Argentina de Supermercados explicaron que tampoco sus asociados llegaron aún a ningún acuerdo por lo que no pueden vaticinar el éxito sobre su aplicación.
La creación de la canasta social que incluye alimentos básicos como arroz, fideos, harina, té, polenta y aceite, entre otros, había sido anunciada por Vaca Narvaja cuando recién se comenzaba a pensar en los acuerdos con empresarios de diferentes sectores productivos para bajar precios. Aunque por la cantidad de actores que deben participar en el armado de la canasta, las negociaciones se demoraron hasta ahora. El lanzamiento estaba pensado para la semana pasada, fecha en que debió posponerse.
Fuentes de la Secretaría de Defensa del Consumidor indicaron que, como el gobierno encontró apoyo en una entidad que agrupa a pequeños comerciantes de Buenos Aires, «la idea es no demorar más el anuncio y lanzarla en breve, al menos en los comercios que se adhieran mientras se continúa negociando con los mayores industriales y las cadenas de supermercados».
Esto podría cambiar la estrategia original, que era elaborar dos tipos de canastas: una con productos no perecederos de segundas marcas y otra con productos de marcas de primera línea. El modelo por seguir sería similar al establecido por los gobiernos provinciales de Tucumán y La Pampa, donde ya funciona este tipo de alternativa para los consumidores. En Tucumán, la canasta básica provincial, que está integrada por 30 productos identificados con una oblea -para facilitar la distinción de esos alimentos a los consumidorestiene un costo total de $ 55 pesos, y se logró después de acercar posiciones entre el gobierno provincial, la Cámara de Supermercados y Autoservicios, y las empresas de transporte de mercaderías.
«Nosotros podemos hacer un esfuerzo conjunto con nuestros proveedores y ambos achicar los márgenes de ganancia para vender algunos productos más baratos», dijo a este diario ayer el gerente comercial de un supermercado con más de 50 locales en el país. «Así es como lanzamos ofertas todas las semanas de diferentes productos. En tanto, los supermercados más pequeños (con menos de 5 locales) que pertenecen a nuestra cámara, dicen que su rentabilidad ya es baja y no están en condiciones de asumir el costo de la canasta social», aseguró.
Todavía ninguno de los supermercados dio el sí, a pesar de que aseguran que si realmente hay un consenso en toda la cadena agroindustrial para acompañar al gobierno, harán «lo imposible para estar presentes».
Una de sus mayores preocupaciones es cómo será el primer día de venta de la canasta social. Desde los supermercados dicen que es necesario dejar claro cómo se abastecerán ya que podría pasar que el primer día se vendan masivamente los productos afectados por la canasta social y luego se los denuncie por no tener disponible esa mercadería. También señalan que es importante convenir la calidad de los productos que se ofrecerán. «Si son los que ya les compramos a nuestros proveedores no hay problema, pero tampoco es serio salir a vender productos de menor calidad», dicen. Sobre este tema es que las asociaciones de consumidores más se quejan. «Lo que se intenta hacer no es una canasta social sino una canasta de pobres», dijo Susana Andrada, del Centro de Estudios al Consumidor (CEC). Asegura que ya hay una canasta básica del INDEC y que sobre ella se pueden hacer acuerdos. Entre lo más conveniente, Andrada señala que se rebaje el IVA a la mitad para los productos que la integran. Sandra González, de la Asociación de Consumidores y Usuarios de la Argentina ( Adecua), coincidió con Andrada. «El gobierno no quiere ni escuchar hablar de la idea de aplicar cambios en el IVA, lo cual sería la mejor medida», dijo. En el primer trimestre del año, según datos del INDEC, la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que marca el umbral de la pobreza, aumentó 5,85%.
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