25 de abril 2003 - 00:00

Lavagna, almorzando, criticó a bancos y campo

Tras más de 15 años --según él mismo confesó-Roberto Lavagna volvió a almorzar con Mirtha Legrand. En la primera oportunidad fue cuando se desempeñaba como secretario de Industria en la gestión de Raúl Alfonsín, y ayer, lanzado desde el Ministerio de Economía como soporte del candidato Néstor Kirchner.

La conductora del programa ayer cubrió todos los temas relacionados con la gestión de Lavagna y las inminentes elecciones. El ministro aprovechó la oportunidad para defender su gestión aunque no pudo con su genio y embistió sorprendentemente contra sectores como el campo a cuya dirigencia calificó de «angurrienta» por reclamar una menor carga fiscal.

«Que se calmen»,
respondió el ministro ante un reclamo de un productor agropecuario que se comunicó al programa de Mirtha Legrand y reiteró que «yo los llamé angurrientos porque piden menor carga fiscal cuando han tenido un año excepcional. Los precios de los campos suben porque la rentabilidad es muy alta y el sector tiene que hacer su esfuerzo como lo hizo toda la sociedad. Que se calmen, hay gente que necesita más que ellos», enfatizó en respuesta al televidente.

Otro sector que se vio impactado por Lavagna fue el sistema financiero y puntualmente la banca de capitales argentinos. «En la última década actuó mal. Los bancos públicos dándoles créditos a empresas quebradas, los privados prestando toda la plata al socio bobo que era el Estado con tasas de interés enormes».

Pero agregó: «Todos los bancos no trabajaron para la producción. Quienes ahora piden poder tomar dólares para prestar en pesos son algunos que se sacan la foto tomando mate, como para parecer nacional». Una bala en clara referencia a la flamante ADEBA (Asociación de Bancos de Argentina).

Puntualmente, Lavagna arribó a los estudios televisivos en Palermo Viejo a las 12.15. Atrás de cámaras estuvo saludando brevemente Eduardo Eurnekian. Luego de solucionar rápidamente un corte de luz, Mirtha Legrand invitó a pasar a Lavagna. Comenzó entonces la reivindicación de la administración de Eduardo Duhalde: «Ordenó las cuentas fiscales, para lo cual tuvo que corregir los errores heredados de gobiernos anteriores».

• Previsibilidad

En este sentido, mencionó dentro de las correcciones a la restitución de 13 por ciento a los empleados estatales y los jubilados y la disolución de todas las restricciones del sistema financiero. Lavagna se encargó de llevar el grueso de su exposición hacia el terreno de la previsibilidad, al destacar que los argentinos «debemos acostumbrarnos a vivir con las cuentas en orden».

Remarcó que la Argentina está «aplastada» por la deuda externa que se acumuló en los últimos 25 años, hasta ubicarse en los 150.000 millones de dólares y subrayó que el gobierno, que el año pasado canceló por primera vez en 15 años parte de la deuda también está «resolviendo el colapso de la convertibilidad». Debió esforzarse al ser consultado por el festival de BODEN lanzado por la gestión Duhalde: «Se hizo para devolver los dólares a ahorristas que se fueron en años anteriores del país».

Nada dijo de que gran parte se destina a compensar a bancos por la pesificación dispuesta por Duhalde. Al menos reconoció que «hay que hacer que los impuestos sean más justos y que no recaigan sobre los consumidores. Pero hay que vivir de nuestras cuentas».

Remarcó que la Argentina perdió en los últimos 27 años 90% de su economía por estar sometida a modelos económicos basados en el atraso cambiarioy en el financiamiento del desajuste con toma de deuda externa. Sobre el dólar actual, le señaló a Mirtha Legrand que «en los actuales niveles está bien. Entre 2,90 y 3,20 pesos son valores razonables para la Argentina».

«En los últimos 25 años hemos perdido 90 por ciento» de la economía, porque «en los últimos 27 años tuvimos 17 años con modelos basados en el atraso cambiario, un peso sobrevaluado y con financiamiento del ajuste tomando deuda externa».
«Primero fue la tablita, luego la convertibilidad y el modelo colapsa, y cuando esto ocurre -en 2001-lleva 4 o 5 años poder manejar los efectos», aseguró.

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