Lavagna dice que "todas las variables económicas están encarriladas"

Economía

El ministro de Economía, Roberto Lavagna, defendió hoy el programa económico que lleva adelante y criticó hoy al "populismo" que proclama "la expansión del gasto público" y al "conservadurismo noventista" que quiere "volver a los negocios financieros fáciles".

Al disertar esta mañana en un encuentro organizado por la Delegación de Asociaciones Israelitas (DAIA), Lavagna ponderó la "diferencia de fondo en la política" producida por el Gobierno, y advirtió sobre lo "peligroso" de algunas opiniones en contrario cundo provienen de estos dos grupos.

"Hay grupos que están ubicados en las antípodas desde el punto de vista ideológico", dijo el ministro al referirse a lo que denominó el "populismo setentista", que pretende la política "del subsidio, de la expansión del gasto público, del aumento de las remuneraciones" y llamó a la memoria de quienes "tienen un recuerdo muy claro de los riesgos de proceder de esta manera".

En el otro extremo, criticó al "conservadorismo financiero, los noventistas", que piensan que "producido el arreglo de la deuda, hay que volver a los negocios financieros fáciles".

Para Lavagna, el razonamiento de este grupo es que "hay que salir apresuradamente a los mercados internacionales a colocar deuda, hay que permitir el descalce de monedas, que los depósitos sean en una moneda y los créditos en otro", experiencia ya vividas por Argentina con dramáticos resultados.

Lavagna precisó que este pensamiento apunta a "permitir depósitos de corto plazo indexados con inflación; toda clase de ingeniería financiera que vivimos desde 1994 en adelante, que, por cierto, permite hacer grandes ganancias muy rápidamente, concentradas en muy pocas manos y que tienen muy poco que ver la producción y con el empleo".

En cambio, luego de dar a conocer los números positivos de la economía durante su gestión, el ministro recalcó la importancia de no "ceder a las presiones sectoriales" y mantener el importante superávit fiscal que se registra tanto en la Nación como en las provincias.

"El milagro de tener un superávit fiscal de 4,5 por ciento del Producto Bruto Interno (PBI) es simplemente haber tomado distancia entre el Estado y los intereses sectoriales, como aquellos que metieron presión para lograr un seguro de cambio luego de la devaluación", advirtió.

Sin embargo, reconoció que los "los riesgos están siempre presentes", y entre ellos mencionó "la burbuja de precios y salarios" de principios de este año, y la presión para eliminar las retenciones a las exportaciones.

"La burbuja de precios y salarios que se planteó a principios de este año requirieron que este ministro haya salido a pararla en forma pública, mientras que el presidente (Néstor) Kirchner lo hizo en forma reservada", admitió Lavagna.

En el terreno impositivo, Lavagna señaló que el impuesto a las transacciones financieras "es claramente distorsivo", y admitió que "hay que reducirlo sin olvidarnos de las prioridades sociales".

"Los números (de la economía) dan bien y es oportuno confirmar esa tendencia ya que no debemos olvidarnos que tanto el Plan Austral como la Convertibilidad, en el segundo año de vigencia, acumularon desajustes muy fuertes", concluyó el ministro Lavagna.


" La Corte puede anular fallo del CIADI"

" El fallo del CIADI indica que no existió expropiación ni trato discriminatorio y sólo se pone en tela de juicio la devaluación, un absurdo que debería dar lugar a plantear una nulidad", remarcó el ministro.

Lavagna resumió de esta manera la posición del Gobierno sobre la decisión del tribunal arbitral del Banco Mundial de laudar a favor de la empresa CMS, un accionista minoritario de Transportadora Gas del Norte (TGN), en su demanda contra el Estado por supuestos perjuicios a la compañía por la devaluación y pesificación tras la crisis de 2001.

Lavagna consideró que es "absurdo poner en duda la capacidad argentina de devaluar o no, ya que se debería interpretar que esa medida la decidió el mercado debido a clara falta de financiamiento".

"Ninguno de los tratados firmados por la Argentina le da a un tribunal internacional la capacidad de decidir sobre la política económica que se lleva adelante", subrayó.

Este también fue uno de los ejes en que se basó la defensa argentina, para lo cual presentó una decena de expertos como testigos, tanto argentinos como de prestigio internacional.



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