29 de octubre 2008 - 00:00

Lección privada a Cristina: "La gente va a ir dejando el dólar"

Cristina de Kirchner tuvo anoche en Casa de Gobierno el privilegio de una lección privada de economía internacional de boca nada menos que de Joseph Stiglitz, uno de los cantamañanas de la crisis del capitalismo global. Dedicó los años que siguieron a su jubilación en el FMI a anunciar el cataclismo que festejan hoy los globalófobos, los Kirchner entre ellos. Mientras estuvo en el cargo, Stiglitz -que se reúne con el matrimonio presidencial cada vez que viene a la Argentina- se mantuvo en la ortodoxia y, como otros jubilados del elenco estable del kirchnerismo, construye en la tercera edad su esfinge de ícono del tercermundismo. Alguna vez habrá que explicar esta afición de los Kirchner por los jubilados, que han impuesto un estilo cansino y agrisado a gestiones en áreas como la educación (Juan Carlos Tedesco) y la cultura (Torcuato Di Tella, José Nun).

En la charla, Stiglitz le dio a la Presidente y a su jefe de Gabinete (y al traductor, que debe aprender muchísimo tracíclicasde estas reuniones en las que debe actuar de intérprete, bajo juramento de nunca contar lo escuchado) una clase explicativa de la crisis financiera. Es esperable que en los próximos días mejoren los argumentos del gobierno sobre lo que llamó la Presidente, sin mucha suerte, el «efecto jazz» y replique los sesudos tópicos que desarrolló el Premio Nobel de Economía en la clase de ayer.

Aquí los principales argumentos, según la minuta que levantó la propia Presidente y le llevó a su esposo que la esperaba en Olivos.

  • Que la crisis en EE.UU. comenzó con el estallido de la burbuja tecnológica, y la crisis del valor del petróleo. De ahí se trasladó al mercado de crédito hipotecario. La crisis se contagió a Europa a través de un sistema financiero que no tenía regulaciones que impidieran excesos.  

  • La infección de las hipotecas basura alcanza a todo el mundo, no sólo a los Estados Unidos. Esa es la causa del cierre del mercado de crédito y su primera consecuencia, la retracción económica.

  • Estados Unidos cometió los mismos errores que en crisis anteriores habían cometido los países de América latina: el mix de niveles altísimos de déficit fiscal con también muy elevados índices de endeudamiento.  

  • También se ha producido un cisma en los Estados Unidos entre la economía real, la de «Main Street», con la economía del hombre de las finanzas, la de «Wall Street». Según Stiglitz, las finanzas son sólo una herramienta para el desarrollo humano.

  • El FMI no pudo ni anticipar ni detener el problema cuando se había desatado. Tampoco hay un sector privado puro, ya que el Estado siempre está, aun detrás de bambalinas, actuando sobre la economía. El Banco Central europeo tampoco advirtió que la falta de regulaciones traería altos riesgos a la economía del continente, y se dedicó sólo al tema de la inflación, que era una parte del problema.  

  • Los países emergentes como la Argentina ahora tienen que fomentar con la ayuda de los países desarrollados políticas procíclicas, y no concomo hasta ahora, para corregir las asimetrías.

  • También hay que trabajar para instaurar un sistema regulatorio global de los sistemas financieros que debe ir complementado por un sistema de reservas también global. El nuevo sistema de crédito debe ser financiado por los países que hoy tienen más liquidez, como China. También debe crearse una red institucional aún más allá del G-20 con los países en desarrollo como árbitro entre Europa y Estados Unidos.  

  • El público en todo el mundo se va a ir alejando paulatinamente del dólar y va a ir a un esquema de reservas mundiales con canasta de monedas. Para eso, es imprescindible aumentar el multilateralismo, pero con un rol más importante de Naciones Unidas y con menor peso del FMI y del Banco Mundial.

  • El nuevo orden que nazca de este contexto debe tener una mirada puesta bien en la otra agenda: lo ambiental, la salud, el desarrollo del conocimiento y lo social, con las finanzas como herramienta. No puede haber más autorregulación.
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