21 de mayo 2002 - 00:00

Licitan muelle para cruceros

El Gobierno porteño firmaría esta semana una carta de intención en conjunto con el gobierno nacional para la transferencia a la Ciudad de Buenos Aires de un predio en el que se pretende licitar un puerto de pasajeros en la costa del Río de la Plata.

Será el primer paso para el traspaso del Puerto a la Capital Federal, que no tiene hoy injerencia sobre el mismo como en otros distritos del país, donde los puertos nacionales son administrados por las provincias.

El traspaso está pendiente desde la sanción, en 1994, de la Constitución porteña y comenzaría a concretarse ahora en función del interés que despierta una importante inversión en turismo, aunque la dificultad para acelerar el trámite estará dada por los tiempos de la Legislatura porteña.

La Capital Federal viene reiterando su solicitud y a partir del último mes redobló sus reclamos ante Eduardo Duhalde, retomando las conversaciones que había mantenido Aníbal Ibarra con Fernando de la Rúa en ese sentido, antes de que el ex presidente renunciara.

Ahora impulsa el traspaso la Secretaría de Turismo de la Nación, que quiere lanzar un ambicioso proyecto para amarra de cruceros al sostener que «hoy los buques dejan los pasajeros en el mismo puerto donde se estacionan los de carga».

El viernes se redactaba el documento mediante el cual la Nación manifestaría su voluntad de transferir, en principio, la administración a la Ciudad de un predio adecuado para el descenso de pasajeros en la Dársena Norte. Del preacuerdo participaban la Administración General de Puertos (AGP) y la Capital Federal, con la asistencia de Turismo de la Nación y, además, de la empresa propietaria de terrenos linderos al lote en cuestión, donde se pretende la construcción, y debe ceder el paso de los turistas.

La licitación quiere lanzarse en dos meses. La propuesta es construir 30.000 metros cuadrados
«con inversiones del orden de los $ 200 millones, que incluye el centro comercial con oficinas, gran acuario, museo, cine, lo que lo convierte en el mayor centro de recreación del microcentro», según detalló Daniel Scioli, secretario de Turismo de la Nación.

También el titular de Desarrollo Económico de la Ciudad de Buenos Aires, Eduardo Hecker, explicó:
«Estamos dispuestos a participar del emprendimiento».

Sin embargo, es imprescindible para el llamado a licitación que esté firmada la carta de intención, ya que la demora en la transferencia de la zona portuaria a la Capital, que ahora administra una intervención de la AGP, impide que los terrenos cuenten con normativa urbanística específica. Esas reglas le competen a la Capital Federal.

Ahí es donde puede retrasarse el proyecto, ya que es la Ciudad la que tiene que brindar las normas, y el proceso para legislar en esa materia es complicado en el distrito: requiere primero la aprobación de una ley que disponga qué es lo que se permite y lo que no. Luego se llama a una audiencia pública para someter lo sancionado al debate de asociaciones vecinales y demás para finalmente convocar a otra sesión de diputados en la que se definen las normas urbanísticas en función del resultado de la audiencia, que de todos modos no es vinculante. Es lo que se llama proceso de doble lectura.

Sin embargo, tanto en Puertos como en la Capital Federal, consideran que con la carta de intención o convenio suscripto y refrendado por los legisladores se podría llamar a licitación en los tiempos previstos, es decir en 60 días.

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