La Argentina trabará desde marzo las importaciones brasileñas, si en la reunión de Rio de Janeiro del 25 de enero no se llega a un acuerdo para limitar voluntariamente el comercio bilateral. Los sectores beneficiados con una medida de esta naturaleza serían, en realidad, los mismos que hoy cuentan con alguna protección extra frente a las importaciones brasileñas, ( electrodomésticos, calzados y textiles), pero con mayor amplitud. Se sumarían las autopartes, y se analizaría el mercado de celulares, aunque, en este caso, no hay fabricación nacional que defender.
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Sobre la posibilidad de tomar esta decisión y de que haya una represalia desde Brasil sobre productos clave como el ajo, cebolla, maíz y arroz, la Argentina evalúa llevar el caso a la Organización Mundial de Comercio (OMC). Obviamente, si se diera todo este panorama, comenzaría, en realidad, una «guerra comercial» entre los dos principales socios del Mercosur, lo que convertiría al bloque en un proyecto inviable, justo en el año en que deberían definirse dos negociaciones clave: la relación con Estados Unidos y con la Unión Europea (UE).
Una vez confirmados el lugar y la fecha en que se concretará la reunión (el 25 de enero en el Hotel Copacabana de Rio de Janeiro), el equipo argentino comenzó a deliberar sobre la estrategia que se llevará al encuentro. Pero, más allá de las formas y de la táctica que se utilice en Brasil, la orden de Roberto Lavagna previamente consultada con el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, es la de presionar para que del encuentro de Rio salga una decisión definitiva sobre qué se hará con el tema de las salvaguardas, y qué tipo de medidas se tomarían si no hay acuerdo. Para el ministro de Economía, la situación es simple: si Brasil no acepta ningún tipo de compensación o aplicación unilateral de trabas a sus importaciones, a más tardar en marzo comenzarán a aplicarse salvaguardas vía cupos.
Los negociadores argentinos confían en que Brasil llevará algún tipo de solución; «de otra manera, no se habría organizado el encuentro», reflexionaban ayer en el Ministerio de Relaciones Exteriores de Rafael Bielsa.
Lavagna piensa qué hacer si Brasil decide aplicar las mismas salvaguardas que impulsará la Argentina como represalia. La hipótesis del ministro de Economía es que las importaciones brasileñas producen un efectivo y demostrable daño en sectores industriales concretos como los textiles, calzados y, fundamentalmente, electrodomésticos (línea blanca eléctrica y no eléctrica). En Economía suman, además, a los autopartistas, que también llevaron a fines de diciembre sus quejas al Palacio de Hacienda. Como contrapartida, siguiendo la tesis de Lavagna, las exportaciones argentinas de ajo, arroz, cebolla y maíz (y cualquier otro rubro) no producen ningún tipo de daño en la estructura productiva brasileña sectorial, más allá de algún problema en el sur del país. Como la condición de la OMC para aplicar salvaguardas es que se pueda demostrar el daño, la situación favorecería a la Argentina.
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