No por natural dejó de generar alguna sorpresa, si bien todo se desarrolló acorde con los cánones ortodoxos de la actividad bursátil. Difícil mantener una progresión de volúmenes que alimentara las cada vez mayores necesidades de asimilación. Frente al notable recorrido, en tan escasas ruedas, con un mercado que sumó hasta arribar a 20% en general -y en pesos, porque en dólares dio más- en sus cotizaciones promedio: el modo de depurar y efectuar los recambios no es incorporarle cada vez más órdenes tomadoras, sino dejar que «la variable» saludable sean los mismos precios. Y ayer, viniendo de última rueda donde las acciones consumían unos $ 60 millones de efectivo, se produjo un desbalance y un claro predominio de la oferta. Acaso más inquieta ante la inminencia de comicios, que están rodeados de no poca intranquilidad.
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Partiendo de los 670 del cierre anterior, la toma de utilidad lo depositó en pisos de 649 y el cierre estuvo muy cerca de esto. Si bien existió un fugaz intento de ir hacia arriba nuevamente -donde se tocaron los 673-, esto fue un llamador para que arreciaran las ofertas en general. Salvo un par de excepciones, todo el listado Merval se «descremó» y en marcas que llegaron hasta 8% -en CEPU- y GasBAN, en igual marca. De allí hacia abajo, un abanico entre 2% y 6% de rebaje. El volumen casi redondeó $ 50 millones para acciones, manteniendo el ritmo de fluidez de salida, pero actuando en función de los precios. Aunque no existió un descenso más marcado, deseable, lo que deja abierta la posibilidad de asistir a nuevos embates, para llevarse las uvas.
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