18 de julio 2008 - 00:00

Lo que se dice en las mesas

  
  • No era tiempo para festejos en las mesas de dinero ayer, más allá de la simpatía generalizada hacia el rechazo del Senado a las retenciones. Es que se dudaba de cambios en la política económica oficial. Una palabra de moda ayer, la «desnestorización» de las decisiones económicas era algo visto como lejano. Muy prematuro. Todos recordaban espejismos de giros a la ortodoxia. El más reciente fue con el ingreso de Martín Lousteau al equipo económico, que se apostaba a que iba a ganar la batalla contra Guillermo Moreno. Le duró tres meses. Otro espejismo fue la prometida reducción del gasto público tras las elecciones presidenciales de octubre. Nada por ahí. Y ni hablar de la reiterada promesa de adecuar las tarifas eléctricas. Todo quedó en el olvido. Por todo esto es que no hubo fuertes subas en las cotizaciones de los títulos públicos. Sí lo que se vio en la madrugada, tras el «no» de Julio Cobos a las retenciones móviles, fueron los cierres de posiciones vendidas (apuestas a la baja) en Londres con los Discount. Fueron varios los operadores que ayer llegaron a sus puestos de trabajo con menos de tres horas de sueño, ante lo que estaba en juego en el Senado. Mejor que a los bonos les fue a las acciones (con subas que promediaron 3%), aunque en el índice Merval casi no se reflejó por la caída superior a 4% que sufrió Tenaris.

  • Lo que ayer sirvió también para impulsar los papeles locales fue el renovado resurgir de Wall Street, con ganancia de 1,85% y más importante recuperación en bancos. Pero duró poco. Decepcionó tanto el balance presentado por Merrill Lynch en el poscierre que operaba 7% abajo de su último precio en el NYSE. Definirá la suerte de la jornada de hoy, casi al estilo «Cleto» Cobos, el balance del Citigroup que puede llevar al infierno o al cielo al Dow Jones. La mejor apuesta, por lo menos hasta ayer, la hicieron los que se animaron a apostar por índices ULTRA de bancos norteamericanos.

  • Estos instrumentos duplican la evolución del mercado: si el sector cae 10%, el inversor perderá 20%. Si sube 10%, se gana el doble. Entre el miércoles y ayer, el salto fue de nada menos que 32,6%. Menos ganancias que las esperadas que divulgó ayer a última hora el gigante de Internet Google presagian para hoy más complicaciones.   

  • Pasó desapercibido en medio de la discusión parlamentaria, pero Martín Redrado dejó algunas frases relevantes durante un seminario el miércoles, horas antes de que se produjera la votación en el Senado. Uno de los puntos que llamó la atención a operadores presentes fue su falta de coincidencia con la Casa Rosada respecto de los motivos que provocaron la gran suba de los precios de las materias primas. Mientras que Cristina de Kirchner no duda en repetir que todo es producto de una gran «especulación financiera», lo dijo en Roma en el marco de la cumbre anual de la FAO, el titular del Central consideró lo opuesto. «No veo un efecto especulativo de magnitud en los precios de las materias primas. Tampoco se observa una caída en los inventarios, sino todo lo contrario» destacó.   

  • ¿Qué es de la vida de ex funcionarios de la Secretaría de Finanzas? Ayer un mesadinerista aportó un valioso dato. Leo Madcur, quien secundara a Guillermo Nielsen, hasta se casó con su hija, en la gestión Lavagna y quien a su vez es hijo de Munir Madcur, vicepresidente de la Cámara de la Construcción, volvió al sistema financiero.
    Hasta se lo vio hace pocas semanas en el 10° piso del Palacio de Hacienda cuando fue a visitar al actual secretario de Finanzas, Hernán Lorenzino. Madcur iba en representación del Ashmore Group, un conocido fondo de inversión acompañado de Jan Dhen y Jules Green. ¿Habrá criticado a los fondos del exterior y grandes bancos como hacía al momento de restructuración de la deuda en default en 2005? Todo cambia. Casualmente otro «ashmoreano», Jerome Booth, Head of Research de esa entidad, escribió una carta de lectores en el «Wall Street Journal» en el que destaca que «es correcto estar preocupado con la Argentina». Fue en respuesta a un impactante artículo publicado por Carmen Reinhart y Kenneth Rogoff el 24 de junio. Pero, aún más crítico fue otro lector, Arthur Steinmetz, quien calificó a la Argentina como « delincuente serial». Esquirlas del maquillaje de Moreno en el INDEC. Otro de los pases de esta semana fue el de Juan Carlos Barboza, subsecretario de Financiamiento. Con Hernán Lorenzino conformaban un sólido equipo, respetado, más en los actuales momentos. Como ya se informara en este diario, se ocupará de administrar las reservas del BCRA.   

  • ¿Qué pasa con el tren bala? Una consecuencia más del rechazo del Senado a las retenciones móviles puede llegar a ser el enterramiento de este emprendimiento oficial. Por lo pronto las vacaciones de los operadores del Hemisferio Norte hacían imposible -más allá del derrumbe de todo lo que sea la Argentina y emergentesla colocación de los «bonos bala» por u$s 660 millones. La suspensión de la operación financiera al superar el seguro contra default de la Argentina los 800 puntos (era una de las condiciones del contrato) hizo dudar a algunos analistas. Hasta hubo quienes sospecharon de que esa suba fue motivada por el propio Natixis (la entidad francesa que debe financiar el anhelado proyecto) dado el mal negocio que aparenta ser financiar hoy al país.

  • El gran pánico en los mercados internacionales siguen siendo costos ocultos de las hipotecas. España, Suiza, Inglaterra, Francia ya han visto efectos de lo desatado en Estados Unidos. Pero esta semana se conoció otro rescate de una entidad, lo hizo el Banco Central de Dinamarca. Fue su primer auxilio en 15 años. Proveyó iliquidez ilimitada a Roskilde Bank. ¿Habrá más? Nada está concluido.
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