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SocGen comentó que Kerviel armó operaciones ficticias que anularon el riesgo de sus enormes apuestas en futuros de acciones europeas, escondiendo así su verdadera exposición a los movimientos del mercado. Otras personas de la edad de Kerviel podrían tener la misma motivación -hacerse de fortuna, lograr estatus, doblegar al sistema-que la que motivó por siglos a los operadores.
Pero después de cinco años o más de un crecimiento más o menos estable del mercado global, la generación más joven llega con pocos recuerdos de pérdidas y los banqueros dicen que sus habilidades son más técnicas que psicológicas.
«Nos alejamos del prototipo de operador a gente que es más cerebral», indicó Manoj Ladwa, un operador de derivados de TradIndex en Londres.
Los bancos ahora contratan a graduados de ingeniería y administración de las universidades más importantes para operar desde sus escritorios, lugares impersonales donde filas de operadores trabajan con la vista puesta en la pantalla de la computadora.
En una sala de operaciones moderna, las luces y las voces son bajas. Las personas -normalmente-vestidas de gris-trabajanen cubículos marcados uniformemente con etiquetas con su nombre, en vez de fotos de su esposa y de su familia, plantas u objetos personales. La poco experimentada elite educada reemplazó a los « vivos», aquellos operadores con buen ojo que salían de la calle y que cerraban tratos personalmente. Un científico, un ingeniero o un matemático de una universidad prestigiosa es la norma general.
En el pasado, una voz estruendosa, una personalidad apabullante y, como dijo un operador, «la capacidad de sumar y decir una buena frase en términos coloquiales», eran los requisitos.
Un portavoz de un banco recordó que a los nuevos operadores se les solía dar un gran libro azul y una calculadora en su primer día, pero si el operador era sorprendido utilizando una calculadora durante el horario de transacciones, se le tiraba el libro por la cabeza.
Mientras los riesgos se vuelven más complejos y se necesitan más sistemas informáticos para monitorearlos, para Les Ames, de WH Ireland, el error humano y la disciplina se han desvanecido.
Les Ames dejó los pisos de operaciones en 1971, pero volvió en 1986, para descubrir una nueva Bolsa de Valores de Londres revolucionada, que terminó con las recordadas operaciones a viva voz.
«Se trataba bastante más de apretones de manos y de confiar en cada uno», expresó Tony Craze, un operador de Dawntraders, que trabajó en el sector de servicios financieros desde 1964.
Con frecuencia, los acuerdos se anotaban con rapidez en servilletas de papel durante el almuerzo. Ahora es imposible sentir lo que está pasando. «Uno nunca sabe realmente lo que el resto está haciendo, porque las personas todavía transan activamente, pero ya no gritan en el salón de operaciones», comentó Ladwa.




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