Se cayó la estantería ya de una manera más contundente, al punto que ver a un Dow Jones asumiendo 2,2% de rebaje es como que le hubieran quebrado una pierna. De modo insólito, en la fecha previa se había maquillado un bache y dejando una falsa imagen de repunte, que ayer sirvió para caerse desde más arriba. Como resulta de rigor, el «rastrillo» se llevó todas las fichas del paño bursátil regional y al culminar la tarde, de un jueves 26 de julio que se inscribe como otra fecha «negra» de tono bastante subido, lo único que restaba era realizar el arqueo del desastre sobre los índices. Bovespa y Merval casi codo a codo, soportaron la corriente vendedora que convirtió a la rueda en una semicorrida de los emergentes. De los bonos ni hablar, el único indicador en aumento fue el menos indicado; el «riesgo-país» argentino que, alegremente, se va rumbo a los «500».
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En el sector accionario la cuestión ya rozó lo fantasioso, porque dentro de esta semana había culminado en 2.303 puntos y ayer se colocó en los umbrales de hasta poder perforar dos pisos más abajo: tocando mínimo de 2.132, con un cierre en los 2.153 y una caída de 4% en el Merval.
Nadie quedó a salvo en el recinto, al contabilizar «alzas» del día los casilleros quedaron vacíos: a excepción de una C. Casado que se apuntó con 0,15 por ciento de aumento, como para hacer el gol «del honor». Petrobras y Capex con más de 10% de fractura, Caputo y TEAR arriba de 8%, mientras Tenaris caía 1,7% -bastante módico-Galicia 2,5 por ciento.
No valen los cotejos entre los desniveles, porque en tales situaciones del «sálvese quien pueda» se sale por donde se puede, sin importar nombre ni color.
Una fecha angustiosa, ya casi cerrando julio, que dio vuelta al mes y todavía con más preocupación por lo que pueda surgir hoy en mercados que quedaron temblando. Y la Bolsa, en el pozo.
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