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La Bolsa de Tokio subió ayer, en su quinta jornada consecutiva de intensa actividad compradora, pese a las pérdidas de los exportadores japoneses por el encarecimiento del yen frente al dólar. El índice selectivo Nikkei ganó 9,22 puntos y cerró en 11.856,54 puntos. El indicador Topix, que reúne todos los valores de la primera sección, avanzó por cuarta jornada consecutiva y ganó 8,59 puntos, 0,77%, hasta cerrar en 1.117,13 puntos. El volumen de negociaciones fue de 1.096 millones de acciones. El optimismo benefició valores de menor precio, como los de materias primas, y procuró ascensos a las siderúrgicas Nippon Steel (+2,4%) y Kawasaki Steel (+4,9%). El alza de la divisa nipona a los 125 yenes por cada dólar, que reduce los beneficios de los exportadores, provocó un descenso generalizado entre fabricantes del motor como Toyota (-0,84%), Nissan (-2,54%), Honda (-1,71%), Mazda (-1,51%) y Mitsubishi (-1,97%).
Londres
Fue una mejora. Mínima por cierto, pero al cerrar en 96,32 puntos, el IPSA alcanzó a ganar 0,1% frente al último valor del viernes. Queda claro entonces que se trato de una rueda totalmente intrascendente, en la que el índice apenas osciló 36 centésimos entre el mínimo y el máximo, quedando casi a mitad de camino. Como podía esperarse el volumen también fue otro reflejo del desinterés, realizando operaciones por unos magros u$s 7 millones. Como para no ser menos, el peso retrocedió levísimamente frente al dólar, cerrando en 651,8 frente a 651,4 que lo había hecho el viernes último. Esta inactividad en el mercado obedeció en gran parte a que muchos chilenos optaron por tomarse un fin de semana de cuatro días, aprovechando el feriado de hoy, en celebración de la batalla de Iquique. Es cierto que esto explica volúmenes, pero lo de los precios obedece a razones más profundas.
México
El argumento más escuchado al momento de explicar por qué el IPC arrancó la semana con una merma de 0,9%, cerrando el día en 7.469,68 puntos, tuvo que ver con la remanida figura de la "toma de ganancias". La idea es que luego de cinco sesiones seguidas al alza, llegó el momento de que algunos se hicieran de efectivo, vendiendo sus papeles. Sin embargo, como suele ocurrir, bastó un solo hecho para dar con tierra con esta explicación: en toda la jornada apenas se alcanzaron a realizar operaciones por u$s 84 millones, un monto que en el mejor de los casos se puede definir como "despreciable". Para peor, casi un tercio de esto se operó en un solo papel, el más castigado del día, el BBVA Bancomer que retrocedió casi 3%. A fines de junio el gobierno vende 12% restante que aún controla de la empresa y esto, en un mercado bajista, es una pésima medida. El peso bajó a 9,493 por dólar, otra muestra de debilidad.




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