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La Bolsa de Tokio terminó por encima de los 9.000 puntos por segundo día seguido beneficiada por el debilitamiento del yen frente al dólar, que abarata las exportaciones japonesas. A última hora del día, el indicador selectivo Nikkei se cotizaba en 9.092,97 puntos tras un alza de 59,97 puntos, o 0,65%. El segundo indicador, el Topix, que reúne todos los valores de la primera sección, avanzó 8,40 puntos, hasta 893,58. Al mediodía, el Nikkei alcanzó los 9.162,58 puntos, en el primer ascenso por encima de los 9.100 puntos desde el pasado 4 de diciembre. La depreciación del yen frente al dólar, que ayer llegó a 180 yenes en Nueva York, provocó ascensos en los valores de las empresas exportadoras que fueron comprados en especial por los fondos de pensiones extranjeros. Otro factor de alza fue el anuncio de indicadores macroeconómicos positivos en Estados Unidos que reforzaron las esperanzas de una recuperación en la segunda mitad de este año.
La Bolsa de Londres cerró ayer en alza y superó la barrera de 4.200 puntos por primera vez en los últimos 9 meses, animada por el tirón de las farmacéuticas y el fichaje del futbolista británico David Beckham por el Real Madrid. El índice FTSE 100 subió 16,6 puntos, 0,40 por ciento, para quedar en 4.207,0 puntos, mientras que el índice intermedio FTSE 250 bajó 5,0 puntos, 0,10 por ciento, hasta 5.084,9 puntos. Si el martes fue el Dow Jones el que cerró con su índice más alto de los últimos once meses, le tocó al «Footsie» superar la marca de 4.200 puntos, cifra que no rebasaba desde setiembre de 2002. Este cierre alcista aleja en el tiempo el recuerdo del mínimo de 3.271 alcanzado el pasado marzo, la mayor caída en lo que va del año. El gigante de la alimentación Cadbury Schweppes se consolidó como el principal ganador de la sesión y sus acciones subieron 12,25 peniques hasta 365,5 peniques.
Tal vez lo mejor que podemos decir sobre los tiempos que corren es que la de ayer, fue la peor rueda en mucho tiempo. Dicho de otra manera, perder 1,93% como ocurrió al cerrar el Bovespa en 13.510,5 puntos, no asusta a nadie. Si se quiere sindicar algún culpable del malhumor de los inversores, lo más acertado puede ser apuntar al COPOM, que con su recorte de 0,5 puntos en la tasa SELIC, terminó desilusionando a un mercado que tenía esta estimación como la de mínima. Tanto es así que los contratos de tasa más operados (los de enero) registraron una ligera suba en la tasa de interés, mientras el dólar trepó a R$ 2,89 y el riesgo-país marcó un ligero aumento. Sin dudas la decisión de la autoridad monetaria refleja por sobre todas las cosas la prudencia con que se mueven sus integrantes, también sin dudas, éste no sería el último recorte del costo del dinero. De todas formas fue un día de muchas caras tristes.
Hace tiempo que no tenemos una rueda tan negativa como la de ayer. Negativa no solo porque el IPSA retrocedió 1,46% al cerrar en 1.263,92 puntos sino porque a esto se agregó un paso adelante del dólar que finalizó en $ 707,5 y en la tasa de los PRC (Pagarés Reajustables con cupones a 8 años). Alguien definió la jornada como una de «toma de ganancias». Pudiera ser, pero la verdad es que si bien la merma estuvo liderada por las empresas con ADR (en particular Enersis), lo cierto es que abarcó a firmas de todos los sectores, incluyendo las forestales que fueron las favoritas de las últimas tres semanas. De hecho el índice ADRIAN perdió 1,3%. Posiblemente la mejor señal del día la proveyó el volumen operado, que con poco más de u$s 19 millones, demostró que el interés de los inversores sigue presente. La rueda no cambió nada, pero de todas maneras fue una señal de alerta que siempre se puede caer.
No fue un día para celebrar, ya que las acciones cerraron del lado perdedor, pero la diferencia fue tan escasa, apenas 0,7% que dejó al IPC en 7.125,41 puntos, y la plaza local se mostró tanto más firme que su pares latinas, que de todas formas, más de uno terminó sonriendo. La duda que enfrentamos ahora es si verdaderamente estamos ante un proceso de firmeza para los valores locales, o nuevamente hemos caído en ese mecanismo en el cual el dinero que sale del resto de las Bolsas de la región busca refugio y se estaciona en esta plaza hasta que las cosas se calman. La respuesta a esta intriga es equivalente a poder predecir si las acciones subirán en el futuro, o simplemente, estarán estables durante algún tiempo para luego volver a retroceder (aunque más no sea en términos relativos). El peso mientras tanto, retrocedió cerca de 1,3% (tal vez demasiado) a $ 10.625 por dólar.




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