23 de septiembre 2003 - 00:00

Los mercados que más siguen los argentinos

• JAPÓN

La Bolsa de Tokio registró ayer el mayor descenso del año tras un desplome generalizado de los valores automovilísticos y de altas tecnologías originado en el encarecimiento del yen frente al dólar, que resta competitividad a los exportadores nipones. Al cierre el indicador selectivo Nikkei de los 225 principales valores cerró en 10.475,10 puntos, tras perder 463,32 puntos o 4,24 por ciento. El cierre por debajo los 10.500 puntos no ocurría desde el pasado 29 de agosto y el descenso fue el mayor en unidades desde el registrado a la semana de los atentados del 11 de setiembre de 2001 en Estados Unidos, cuando el Nikkei perdió 504,48 enteros. El factor decisivo en las negociaciones fue el descenso del dólar, que se situó temporalmente por debajo de los 112 yenes en la mañana y tocó su mínimo nivel en 33 meses.

• LONDRES

La Bolsa de Valores de Londres cerró a la baja y su índice FTSE 100 cayó 28,8 puntos, 0,68 por ciento, para quedar en 4.228,2 puntos, arrastrada por las fuertes pérdidas registradas en Wall Street. El índice intermedio FTSE 250 también retrocedió 53,5 puntos, 0,94%, a 5.664,8 puntos. La jornada en el parqué londinense estuvo marcada por la tendencia negativa de los mercados neoyorquinos, donde los valores de muchas empresas cotizaban a la baja debido a la caída del dólar. En este contexto, uno de los perdedores del día fue el líder mundial de telefonía móvil, Vodafone, cuyas acciones bajaron 0,25 de penique, hasta 123, mientras su rival mmO2 cedió un penique, hasta 58,75. También cosecharon pérdidas la compañía de defensa BAE Systems y la aseguradora Royal & Sun Alliance, que cayeron 6 y 5 peniques, respectivamente, para quedar a 185,25 y 113,75 peniques en cada caso.

• BRASIL

Muchos suponían que la leve merma del viernes había servido para "ajustar" los precios de los papeles que habían subido excesivamente. Sin embargo, 2,17% que perdió ayer el Bovespa, al cerrar en 16.485,6 puntos, demuestra que no fue así. Con el dólar que quedó prácticamente sin cambios en R$ 2,902, la mayor parte de los análisis continuó hablando sobre un panorama optimista para lo local, donde jornadas de baja a nivel internacional como la de ayer pueden ser la peor noticia o la excusa apropiada para las bajas. Claro que esto es sin tomar en cuenta situaciones como las del miércoles, cuando el Central comenzará a "rolar" los u$s 2,345 millones de títulos indexados por dólar que vencen el 1 de octubre. Si bien los u$s 544 millones operados en Bolsa pueden dar idea de gran actividad, 49% del total correspondió a una operación con acciones del Unibanco. Cuidado con la tasa de riesgo-país: trepó 1,88% a 650 puntos.

• CHILE

Prácticamente podríamos decir que la jornada de ayer fue neutra, ya que si bien el IPSA terminó retrocediendo 0,79% al cerrar en 1.359,18 puntos, esto es casi lo mismo que retrocedieron los ADR entre el jueves y el viernes, cuando la plaza local se mantuvo cerrada en celebración del Día de la Independencia. La razón por la que no empleamos este argumento es que tras dos ruedas y media de cierre, apenas se realizaron operaciones por u$s 20 millones, lo que quita peso a la idea de "agregar órdenes". Además del natural pesimismo de una mala jornada bursátil a nivel global, lo que también pesó en el ánimo de los inversores fue la nueva suba del peso frente al dólar, que al quedar en $ 657,8 por billete norteamericano, marca el punto de mayor fortaleza para la moneda en 21 meses. A estas alturas, suponemos que no hace falta explicar por qué esto golpea a las empresas exportadoras que no se vinculan con la producción de cobre.

• MÉXICO

La semana arrancó si se quiere a "media máquina". Mientras las acciones retrocedieron 0,97% según el IPC, que clausuró el día en 7.815,47 puntos, el volumen negociado apenas rondó los u$s 102 millones. Si bien la merma bursátil y el retroceso del peso a $ 10,79 por dólar pueden dar idea de una jornada negativa en lo financiero, la tasa de riesgo-país, que alcanzó en algún momento de la sesión 196 puntos, marcó un mínimo histórico, reflejando la confianza en los títulos soberanos de México (en parte también reflejó la huida de los inversores de los "bonos basura" argentinos). Hasta cierto punto, lo ocurrido se vincula con el llamado del G-7 para que los gobiernos de países dejen de intervenir en el valor de sus respectivas monedas. De todas formas, pesaron mucho más en el ánimo de los inversores los problemas que está enfrentando en el Congreso la reforma fiscal.

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