22 de mayo 2002 - 00:00

Los precios todavía no subieron pese a nueva escalada del dólar

En las góndolas de los supermercados todavía no se refleja la corrida cambiaria de estos días.
En las góndolas de los supermercados todavía no se refleja la corrida cambiaria de estos días.
La corrida cambiaria todavía no incidió en los precios en las góndolas de los supermercados, pero esto no durará: aun cuando el tipo de cambio no continuare trepando, la semana que viene comenzarán a llegar las nuevas listas a las grandes cadenas. Y está clarísimo que, de mantenerse el dólar en sus niveles actuales, y mucho más si trepa a los cuatro pesos, los aumentos serán.

Hoy la situación podría graficarse en que todos, tanto minoristas como industriales, están «aguantando la respiración» hasta ver si la trepada del tipo de cambio se mantiene, se acentúa o cede. «Creo que, si el dólar toca los cuatro pesos, esto explota», se angustiaba el CEO de una alimentaria. No fue el único que expresó esa preocupación.

Los empresarios que fabrican los artículos de mayor consumo explican que sus precios actuales están calculados sobre la base de costos con un dólar a tres pesos; como (aseguran) los márgenes son menos que estrechos, no podrían eludir trasladar este mayor costo a sus listas. Es que dicen haber absorbido buena parte de la incidencia de la devaluación justamente para no seguir perdiendo ventas. Según manifiestan algunas de las principales empresas alimentarias, los volúmenes de ventas descendieron más de 25 por ciento desde la crisis, medido ya no en pesos sino en unidades, kilos, toneladas, etcétera.

• Menos compras

Lo bueno es que, por ahora, todos los jugadores del sector decidieron parar la pelota hasta que esté un poco más claro qué sucederá con el tipo de cambio. Es que hoy los aumentos de precios han dejado de ser automáticos por la sencilla razón de que los consumidores cada vez compran menos, y cada incremento resiente los niveles de ventas. «Por eso, tenemos que sentarnos a estudiar con mucho cuidado cuánto incide el valor del dólar en el precio final de nuestros productos», dijo un ejecutivo de una de las mayores productoras de alimentos del país.

Lo que aducen los fabricantes de alimentos y artículos de limpieza y tocador es que «nosotros somos apenas intermediarios entre quienes producen o importan insumos y la cadena de distribución». Para apoyar este argumento, insisten en divulgar algunos porcentajes de suba en sus insumos básicos desde el fin de la convertibilidad (los porcentajes, cabe aclarar, están tomados con el dólar a tres pesos):

• el tetrapak aumentó 100%;

• la tapa a rosca, 77 por ciento;

• la hojalata, 149 por ciento;

• los elementos para confeccionar etiquetas, 200 por ciento;

• la pasta de tomate, 216 por ciento (se importa 85 por ciento de lo que se consume en el país);

• la harina, 110 por ciento;

• el aceite hidrogenado, 240 por ciento;

• las arvejas, 84 por ciento;

• un pote plástico, 110%; uno de vidrio, 50 por ciento.

El caso más dramático, sin embargo, parece ser el del cacao: al aumento «natural» provocado por la devaluación, se suma el hecho de que este commodity trepó casi 100 por ciento en dólares en los mercados internacionales por el fracaso de la última cosecha.

Pero, a pesar de que casi todas las cadenas de hipermercados informan que todavía no han recibido «avisos» de aumentos por parte de sus principales proveedores, algunas admiten que ya han sido prevenidas por algunas empresas (no de las más grandes) de la
«inevitabilidad de retoques en las listas de precios», según averiguó este diario.

«Todavía es prematuro afirmarlo: puede ser que haya algún ajuste de cinco o seis por ciento en un producto, y paralelamente baje o se mantenga otro. Eso sí: en caso de que el dólar sea éste, la semana que viene empezaremos de nuevo a pelearnos con los supermercados por los nuevos precios»
, decía un alto ejecutivo de una alimentaria.

Los aumentos más probables y sensibles, según una fuente del supermercadismo, vendrían en el rubro «almacén», esa abarcadora y casi inidentificable categoría que engloba a casi todo lo comestible envasado y/ o enlatado.
«La carne ya vino subiendo estos días por el aumento del kilo vivo en pie en Liniers, y eso que todavía no había trepado el dólar», se preocupaba el hombre de la cadena extranjera. «Como viene sucediendo desde enero, volveremos a sentarnos con los proveedores para discutir precios.»

• Ultimo dique

Si los fabricantes dicen que ellos padecen el aumento de los insumos, los supermercadistas se atribuyen el rol de «último dique de contención» ante los aumentos. Y dicen que no sólo el tipo de cambio influye en las subas de precios: «También inciden los mayores costos financieros que surgen de la falta de crédito y el acortamiento de los plazos de pago».

Desde una alimentaria extranjera dicen que
«hay que ser muy cuidadosos: por una parte, no se puede quedar desfasado con los mayores costos, pero tampoco aumentar de más porque el consumidor ya no tiene margen para absorber esos aumentos. Estamos caminando todo el tiempo por una delgada línea, tratando de no caernos ni para un lado ni para el otro».

Dejá tu comentario

Te puede interesar