Era claro que la jornada de ayer iba a ser especial. No por el comportamiento de los precios, que tuvieron una sesión normal -tan normal que el Dow terminó ganando 0,42% al cerrar en 9.459,76 puntos mientras el NASDAQ subía 1,22%-, sino por el ánimo de los inversores. La tradicional campana de apertura le tocó esta vez a un grupo de familiares de "gente del mercado" que murió en los atentados de 2001. Silencio y lágrimas no demasiado bien contenidas en los ojos de la mayoría de los asistentes al piso del NYSE. Algo que, según dicen, no se vio desde el anuncio del asesinato del presidente Kennedy. Frente a esto, lo que no gustó demasiado fue el comportamiento de alguien que estuvo notable por su ausencia (en todas las conmemoraciones): el presidente Bush. Porque una cosa es la seguridad personal de cada uno y otra la deuda que se tiene con las víctimas que en algunas ocasiones obliga a sacrificios más allá de nosotros mismos. De acuerdo con lo esperable, el mercado poco importó, y esto se reflejó en los magros volúmenes negociados: apenas 1.300 millones de papeles en el mercado tradicional y 1.750 millones en el electrónico. De todas formas, hay que señalar una nueva desilusión en el frente laboral que, sin dudas, contribuyó al mal humor de la mañana y el bien recibido anuncio de que Adobe Systems superaba los números que se venían calculando para el trimestre, que ayudó a la recuperación de la tarde. La única duda que queda es si los ocurrido ayer no fue, en el fondo, más que un chispazo de patriotismo o si realmente volvimos a la senda alcista. Afortunadamente, no tuvimos hechos cruentos para sumar a la larga lista de muertes que se viene acumulando en este "nuevo mundo" que nos toca vivir.
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