Luis Machinea, aunque sin el alcance y el contenido que hubiera queridodarle a su promesa, podrá anunciar de alguna manera que se reducirá desde enerode 2001 en 3 puntos porcentuales el arancel externo común dentro del Mercosur.
En el fondo no es exactamente lo que había prometido Machinea el lunes23 de octubre en el Banco Nación como uno de los puntos fundamentales de suplan pro reactivación. Más bien es algo bastante lejano a lo que quería elministro, fundamental-mente en el espíritu aperturista y pro Mercosur con que«vendió» la decisión ese día.
Sin embargo, la medida tendría un sentido positivohacia los mercados internacionales y particularmente para la visión de lostécnicos del Fondo Monetario Internacional (FMI), que reclaman permanentementeuna mayor apertura de la Argentina. Si bien la eliminación de estosaranceles no cambia mucho la situación del comercio exterior argentino, por lomenos da la idea (o eso esperan en Economía) de un gobierno preocupado porabrirse en lugar de aumentar el proteccionismo.
Más si se tiene en cuenta que aún dentro del organismo inter-nacional (ymás aún en los mercados) no termina de digerirse ni el proyecto de «comprenacional» ni el plan de Infraestructura que Machinea heredó de Nicolás Gallo.
En concreto, la medida que anunciará el gobierno para que comience aregir desde el 1 de enero es que no se prorrogará el «incremento transitorio»de tres puntos porcentuales del arancel externo común que en 1998 dispusieronla Argentina y Brasil (Uruguay y Paraguay se abstuvieron) en una reunión delbloque en Montevideo.
Esa decisión vencía en diciembre próximo y hasta los anuncios deMachinea ninguna de las partes interesadas se había manifestado sobre laposibilidad de dejarla sin efecto o prorrogarla por un tiempo más. Pero elministro de Economía argentino habló la semana anterior en Rio de Janeiro consu par brasileño Pedro Malan y en un breve diálogo se llegó a un acuerdosobre el tema.
Para Machinea fue un premio menor, ya que la intención del ministro eraque, además de dejar de tener vigencia esta decisión, el nivel general dearanceles se redujera en otros tres puntos y así llevar el recorte a casi seispuntos para algunos productos.
El aumento fue decidido a mediados de 1998 durante lagestión de Roque Fernández, medida muy criticada en su momento e impensada paraun hombre de la universidad de Chicago y defensor de la apertura económica.
El ex ministro de Economía incluso llevó ese arancel a 10% y loconvirtió en un instrumento de política activa para el comercio internacional.Hacia media-dos del '98 la Argentina estaba a punto de ser sancionada por la OrganizaciónMundial de Comercio (OMC) por aplicar estas tasas, por una acusación de losfabricantes e importadores de zapatillas, ya que en algunos casos por esteimpuesto se superaba 35% máximo de arancel que permite la OMC.
En esos días del '98 las presiones que soportaba el Ministerio deEconomía estaban dirigidas más hacia el proteccionismo que hacia la aperturaeconómica, ya que se sufrían las crisis del sudeste asiático y la amenaza(luego concretada) de devaluación del real brasileño; la decisión del equipo deRoque Fernández fue la de negociar que el aumento de la tasa deestadística pase a ser un incremento de los aranceles comunes.
El hombre del CEMA justificó la medida en ese momento por una cuestiónfiscal: R. Fernández aseguraba que habría mayores ingresos vía importaciones.Finalmente en noviembre de ese año se dispuso en Montevideo que desde diciembredel '98 y hasta diciembre de 2000 rija el aumento de 3 puntos del arancel.




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