Los mercados cerraron expectantes ayer y algunos analistas del exterior mostraban preocupación por una eventual citación a Domingo Cavallo. No hay certeza sobre cómo lo va a afectar al actual ministro la causa de las armas y temen que la misma se transforme en un nuevo obstáculo para la reactivación.
La detención de Carlos Menem ayer no provocó en los mercados la repercusión que algunos esperaban. Incluso, si hubiera que ajustarse a las reacciones nerviosas que pueden tener los operadores y las cotizaciones ante ciertos eventos espectaculares, lo único que se podría decir es que en el momento de conocerse el arresto el índice de riesgo-país registró una leve baja. No era ésa, entonces, la preocupación de ayer de los hombres de negocios y los mercados. Las expectativas estaban centradas en el futuro de la causa por contrabando de armas y si Domingo Cavallo tendría o no un lugar en esa historia. La sola idea de que el ministro podría correr la misma suerte que Emir Yoma, Erman González, Martín Balza y Menem, les hizo erizar los pelos a los hombres de negocios.
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El tema fue centro de conversaciones de varias reuniones que se dieron ayer por la celebración del Día del Periodista. Por ejemplo, el cóctel de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires fue uno de los ámbitos donde todos se preguntaban sobre la relación del ministro de Economía con la causa de las armas y la preocupación que el gobierno ya tiene con este tema.
Muchos consideran que habiendo traspasado la decisión de detener a Menem, el próximo paso que dará el juez Jorge Urso estará directamente relacionado con Cavallo. De hecho fue uno de los firmantes del decreto autorizando la venta de las armas, ahora cuestionado por falsedad ideológica.
• Ratificación
El día antes de la detención se comentaba ya la declaración que Balza había hecho ante Urso, en la ampliación de la indagatoria, donde el ex jefe del Ejército había ratificado que su fuerza había enviado reclamos al Ministerio de Economía, alertando sobre sospechas en la operación de venta de armas, a partir de mayo de 1996. Sorprendió a los hombres del gobierno, entonces, que Cavallo no utilizara en ese momento la información, sobre todo porque se encontraba en plena guerra política con el menemismo, al punto de que dos meses después abandonó el ministerio.
El miedo a una citación del juez a Cavallo provocó incluso que el miércoles se movilizara a la SIDE en una tarea de recopilación de datos sobre todo el funcionamiento de Fabricaciones Militares durante el corto lapso de tiempo en que dependió del Ministerio de Economía. Buscaron en una larga vigilia de trabajo en qué modo podía quedar implicado en el caso.
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