12 de noviembre 2004 - 00:00

Monopolio avanza sobre los textos de enseñanza

El monopolio «Clarín» volanteó ayer en las páginas de ese diario su compromiso con Feriagro, una muestra agrícola que organiza una de las empresas del grupo, Ferias y Exposiciones Argentinas. José Aranda, socio de Ernestina de Noble y Héctor Magnetto; y su lobbysta principal, Saturnino Herrera Mitjans, se fotografiaron poco menos que enseñando cómo ordeñar vacas con el propósito de convocar a las empresas del sector para que contraten los stands para exhibir sus productos y alimentar así ese emprendimiento. Se sabe que en estos eventos como las ferias el principal insumo es la promoción y publicidad, algo que un multimedios -y más si tiene conductas oligopólicas- puede ofrecer a un costo tan bajo que nadie puede competirle. Es difícil imaginar forma más abusiva de la posición dominante de un jugador en el negocio de medios y entretenimientos. ¿Cómo se castigará en el futuro a quien no quiera contratar sus eventos con este grupo, que además amenaza tácitamente con ignorar o criticar a los emprendimientos de la oposición, así como hoy defiende a «Canal 13» y a radio «Mitre» contra los demás canales? Es el castigo que ya aplica el monopolio con ExpoChacra (ligada al diario «La Nación») y con la Exposición Rural. Pero la desmesura sigue: el mismo monopolio ha decidido incursionar en el negocio de la venta de textos escolares. En los últimos meses ha integrado un equipo productor de contenidos con profesionales experimentados en ese rubro (algunos vienen del grupo Santillana, hasta ahora asociado con «Clarín» en proyectos como el «Premio Clarín-Aguilar» de novela) y ya mostró los dientes: ha pedido que se postergue la fecha de cierre de la licitación que hace el gobierno para comprar millones de libros de texto que se regalan en las provincias como parte de los planes sociales y que ahora han sumado al 1,7 millón que recibe planes Jefes/as.

Los griegos describían a la desmesura (« jibris» la llamaban) como el pecado principal del ser humano y que es también su tumba. Un ejemplo era la ambición de Icaro de volar con alas pegadas con cera derretible hasta el Sol en un vuelo al final trágico y que se convirtió en una lección moral para escarmiento ajeno.

• Desmesura

Este proyecto de apoderarse los eventos empresariales de la Argentina y dar un golpe de mano sobre la educación y las compras de libros de textos por el Estado supera ya cualquier especulación sobre la desmesura del monopolio. Recordemos que le sacó «Genios» a Editorial Atlántida y le salió a competir su «Chacra». Tenía el monopolio del merchandising del Club Boca, inventó su propio premio en espectáculos para acallar al «Martín Fierro» tradicional de APTRA, también opera en deportes sobre el no menos tradicional « Premio Olimpia» y así mucho más. Todo eso montado sobre la más elevada deuda de empresas del país. Claro, para poder dominar todos los sectores el monopolio necesita de los gobiernos para perdonarle deudas previsionales, del Congreso Nacional para que le vote leyes como la «ley cultural». Las actividades, prensa, premios, exposiciones, libros, etc. los hace «Clarín» desde el Estado que lo protege. Es, en consecuencia, un monopolio estatal camino a ser para la sociedad argentina tan caro como lo eran las empresas públicas privatizadas. Y sin la utilidad que tenían aquéllas porque la expansión de «Clarín» es sobre sectores privados bien constituidos y competitivos a los que se los ahoga.

Dejá tu comentario

Te puede interesar