Carlos Slim Helú, principal accionista de Telmex, es el 17º hombre más rico del mundo y el latinoamericano de mayor for-tuna, según la revista estadounidense «Forbes», que elabora cada año su conocido ranking de millonarios. Su riqueza personal está estimada en cerca de u$s 12.000 millones.
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Este empresario, de 62 años, viudo, cuatro hijos, ganó la licitación de la telefónica estatal mexicana en 1990, y desde entonces, su imperio no ha cesado de crecer. Además de ser dueño de la empresa de telecomunicaciones más importante de la región, tiene acciones en emprendimientos tan diversos como las tiendas por departamentos Saks y la proveedora de equipamiento comercial Office Depot, es socio de Bill Gates en el portal t1msn y tiene intereses en construcciones, negocios bursátiles y hasta cigarrillos, entre muchos otros.
Slim Helú es hijo de inmigrantes libaneses católicos; su padre Julián empezó con un pequeño comercio de barrio, pero en los primeros años del siglo pasado ya había abierto en el centro de México D.F. la megatienda Estrella de Oriente.
Según cuenta la leyenda, Slim comenzó a «hacer negocios» a los diez años, vendiéndoles dulces y alimentos típicos de Medio Oriente a sus amiguitos. Desde entonces, lleva sus cuentas en cuadernos de tapa dura y desprecia -a pesar de que su Prodigy es el principal proveedor de servicio de Internet de la región, con más de un millón de suscriptores-las computadoras. «Le tengo miedo a mi PC», declaró alguna vez.
En su juventud, formó el grupo inmobiliario Carso (por las primeras letras de su nombre y el de su mujer, Soumaya), la base desde donde construyó su emporio. Cuando en 1990 el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari decidió privatizar la telefónica, la oferta de Carso -asociada con Bell Southwestern y France Telecom fue la mejor y se quedaron con el mono-polio telefónico mexicano por «apenas» u$s 1.757 millones (sus utilidades en 2001 fueron más de una vez y media esa cifra: u$s 2.900 millones).
Telmex tiene subsidiarias también en Estados Unidos, Puerto Rico, Guatemala, Colombia y -claro-Brasil, además de 60% de la local Techtel (el resto es de Techint).
Sin duda, es importante que un grupo como el mexicano tome una empresa argentina como Telecom en un contexto como el actual. Seguramente, la visión del negocio que traerá la gente de Slim Helú será diferente de la que venían instrumentando los actuales socios controlantes. En principio, se descuenta que intentarán negociar con los acreedores una quita en su deuda de u$s 3.200 millones. En el frente interno, también es de esperar -en caso de que se confirme la noticia-una fuerte restricción de gastos y la posibilidad de tercerizar servicios que hoy Telecom brinda de manera directa.
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