Nación divide provincias ricas y pobres para pactar
Con Domingo Cavallo de regreso de su viaje a Estados Unidos, el gobierno intenta cerrar el demorado acuerdo con los gobernadores. No hay más margen de tiempo: deben prepararse las planillas de pago de sueldos en todas las provincias y ello depende de esta negociación. Los temas recurrentes son la reprogramación de las deudas provinciales con los bancos y la actualización del envío de fondos deudores por caída de recaudación. Chrystian Colombo y el propio ministro de Economía tendrán a su cargo abrochar hoy una negociación que promete ser áspera. Habrá por eso dos clases de provincias: ricas y pobres. Las primeras, al no requerir financiamiento de sus deudas, les asegurarán la parte mensual que les corresponda del piso de $ 1.364 millones. Las otras deberán resignar 13 por ciento de esa coparticipación, que irá al Fondo Fiduciario. Esto hasta ayer era aceptado por las dos partes, Nación y provincias. Sin embargo, queda por resolver si efectivamente será bajada a 7 por ciento la tasa que cobrarán los bancos deudores en el nuevo esquema. El gobierno en su propuesta lo había incluido, aunque en forma condicional. La contrapropuesta firmada por todos los gobernadores agregó que quien debe garantizar esa operación debe ser el Estado nacional, con 2 años de gracia y a 15 años de plazo. Con un agregado final: los gobernadores quieren que el acuerdo sea homologado ante la Corte Suprema de Justicia, en la causa «Provincia de Buenos Aires y otros vs. Estado Nacional».
-
¿Chile o Paraguay? Cuál es el destino más conveniente hacer valer tus dólares
-
Agua, gas o cloacas: más de la mitad de la población carece de al menos uno de estos servicios
Adolfo Rodríguez Saá informó al resto de los mandatarios reunidos en esa sede porteña que Colombo lo había llamado para avisarle que no podía concurrir a la reunión en el CFI porque tenía que asistir a la asunción de Sartor. «¡A éstos no les importa nada!», saltó uno de ellos al escuchar la novedad. Rodríguez Saá les contó que en su conversación con Colombo le planteó: «Para venir a discutir, es mejor que no vengas». Y agregó el puntano que le dijo: «No tenés el respaldo necesario en el Poder Ejecutivo para darle el OK al acuerdo» Nación-provincias.
«Sin aclarar cómo», bufó el salteño Juan Carlos Romero. Cuando se le advirtió a Colombo que no todas las provincias requieren el mismo auxilio financiero, el jefe de Gabinete de ministros respondió, tratando de desechar cualquier duda: «Tenemos que ir a renegociar la deuda, pero tenemos que ir todos», dijo. Y aclaró que «el gobierno les ofrece dividir la renegociación entre los que necesitan oxígeno y los que pueden aguantar». Todos asintieron, aunque a regañadientes. Santa Fe, San Luis, Santiago del Estero, Santa Cruz, Capital Federal y La Pampa zafarían porque no lo necesitan y cobrarán la parte que les corresponda del piso de $ 1.364 millones. El resto buscará reprogramar sus deudas y deberán aceptar el recorte de 13 por ciento que irá al Fondo Fiduciario.
Donde estuvo más expansivo el hombre de confianza de De la Rúa fue cuando se quejó por la actitud del Congreso, enfrentando al gobierno. «Ahí se están votando leyes en contra nues tra», resopló, mirándolos, aludiendo al proyecto de cancelación de los poderes especiales que se trataría más tarde en la Cámara de Diputados.
Cuando Colombo se retiró, llevando encima la contrapropuesta de 5 puntos firmada por todos los gobernadores, los comentarios que se escucharon no fueron optimistas. «Estos van a insistir en bajarnos el piso el año que viene. Total, ya nos han descontado 30 por ciento sin decirnos nada», rezongó un peronista, recogiendo silenciosos asentimientos.
El salteño Romero consideró necesario que el gobierno entienda que los Estados provinciales «no pueden ceder más recursos». Y agregó: «Yo confío en que mañana (por hoy) se pueda llegar a un acuerdo en la negociación con la Nación», y señaló: «Hay mucha desconfianza en que la Nación cumpla, y vamos a ver cómo nos resguardamos», reflexionó el gobernador salteño.
Admitiendo el trato ofrecido, Romero comentó que no es negociable «de ninguna manera» una menor coparticipación para las provincias en 2002, aunque advirtió que «lo que sí puede ser es que las provincias que renegocien sus deudas utilicen o dispongan de esa quita para pagarlas».
Rodríguez Saá insistió en que, en caso de llegar a un acuerdo, el convenio deberá ser ratificado por la Corte Suprema de Justicia. El mandatario puntano destacó que «el acuerdo que se logre deberá ser homologado en el expediente que se tramita ante la Corte Suprema, porque es la única garantía sólida de que se cumpla».




Dejá tu comentario