25 de octubre 2001 - 00:00

Nación divide provincias ricas y pobres para pactar

Con Domingo Cavallo de regreso de su viaje a Estados Unidos, el gobierno intenta cerrar el demorado acuerdo con los gobernadores. No hay más margen de tiempo: deben prepararse las planillas de pago de sueldos en todas las provincias y ello depende de esta negociación. Los temas recurrentes son la reprogramación de las deudas provinciales con los bancos y la actualización del envío de fondos deudores por caída de recaudación. Chrystian Colombo y el propio ministro de Economía tendrán a su cargo abrochar hoy una negociación que promete ser áspera. Habrá por eso dos clases de provincias: ricas y pobres. Las primeras, al no requerir financiamiento de sus deudas, les asegurarán la parte mensual que les corresponda del piso de $ 1.364 millones. Las otras deberán resignar 13 por ciento de esa coparticipación, que irá al Fondo Fiduciario. Esto hasta ayer era aceptado por las dos partes, Nación y provincias. Sin embargo, queda por resolver si efectivamente será bajada a 7 por ciento la tasa que cobrarán los bancos deudores en el nuevo esquema. El gobierno en su propuesta lo había incluido, aunque en forma condicional. La contrapropuesta firmada por todos los gobernadores agregó que quien debe garantizar esa operación debe ser el Estado nacional, con 2 años de gracia y a 15 años de plazo. Con un agregado final: los gobernadores quieren que el acuerdo sea homologado ante la Corte Suprema de Justicia, en la causa «Provincia de Buenos Aires y otros vs. Estado Nacional».

El gobierno y las provincias buscarán hoy al mediodía junto a Domingo Cavallo, en el CFI, dar una respuesta final al conflicto por la coparticipación de impuestos y la reprogramación de las deudas provinciales con los bancos privados. La última fórmula encontrada anoche era dividir la negociación entre las provincias que requieren refinanciación y las que no. Los que reprograman deudas deberían ajustar un recorte de 3% en el prometido piso de garantía. Sin la mayoría de las administraciones, a un lote de seis provincias que no necesitan renegociar vencimientos, porque no tienen deudas significativas, se le respetará el piso de garantía. Por otra parte, quedó pendiente del regreso de Cavallo de EE.UU. la letra chica de acuerdo con las novedades que éste pueda aportar de su viaje relámpago.

La irreductible postura de ambas partes estuvo a punto de frustrar el encuentro entre los gobernadores y el jefe del Gabinete de ministros, Chrystian Colombo, cuando éste, que se había comprometido a asistir al Consejo Federal de Inversiones (CFI) a las 12, recién lo hizo poco después de las 16. Se excusó por haber tenido que asistir a la asunción del nuevo ministro de Desarrollo Social, Daniel Sartor.

Adolfo Rodríguez Saá
informó al resto de los mandatarios reunidos en esa sede porteña que Colombo lo había llamado para avisarle que no podía concurrir a la reunión en el CFI porque tenía que asistir a la asunción de Sartor. «¡A éstos no les importa nada!», saltó uno de ellos al escuchar la novedad. Rodríguez Saá les contó que en su conversación con Colombo le planteó: «Para venir a discutir, es mejor que no vengas». Y agregó el puntano que le dijo: «No tenés el respaldo necesario en el Poder Ejecutivo para darle el OK al acuerdo» Nación-provincias.

Tan vidriosa parecía a las 12.30 la reunión de Colombo con los jefes provinciales que allegados al jefe de Gabinete afirmaban que «a partir de la contrapropuesta recibida anoche (por el martes), no se negocia nada». No parecía tan exagerada la postura, porque coincidía con la recogida por este diario del Ministerio de Economía, de donde se respondió que «el gobierno no se baja; no puede hacerlo; es un problema de honestidad fiscal», dijeron endureciéndose ante la contrapropuesta de 5 puntos firmada por todos los gobernadores.

Sin embargo, durante el acto en el salón Blanco de la Casa de Gobierno en el que Fernando de la Rúa puso en funciones a Sartor, los gobernadores Angel Rozas (Chaco), Roberto Iglesias (Mendoza) y el propio Pablo Verani (Río Negro) aconsejaron a Colombo asistir a la reunión en el CFI -«tenés que dar la cara»-, para no ahondar aún más las diferencias con los peronistas. De allí que, advertidos por Rozas, todos permanecieran esperando cuatro largas horas.

• Sin respuesta

Cuando llegó Colombo, ya todos sabían que no habría respuesta del gobierno. A esa hora, ya no estaban ni Carlos Ruckauf ni el tucumano Julio Miranda. El introito del jefe de Gabinete fue que «todo depende de las noticias que traiga Cavallo de Estados Unidos». Y agregó, buscando socios en la empresa: «Debemos bajar los intereses, tanto Nación como provincias». Y paró, ante el silencio generalizado.

«Sin aclarar cómo»
, bufó el salteño Juan Carlos Romero. Cuando se le advirtió a Colombo que no todas las provincias requieren el mismo auxilio financiero, el jefe de Gabinete de ministros respondió, tratando de desechar cualquier duda: «Tenemos que ir a renegociar la deuda, pero tenemos que ir todos», dijo. Y aclaró que «el gobierno les ofrece dividir la renegociación entre los que necesitan oxígeno y los que pueden aguantar». Todos asintieron, aunque a regañadientes. Santa Fe, San Luis, Santiago del Estero, Santa Cruz, Capital Federal y La Pampa zafarían porque no lo necesitan y cobrarán la parte que les corresponda del piso de $ 1.364 millones. El resto buscará reprogramar sus deudas y deberán aceptar el recorte de 13 por ciento que irá al Fondo Fiduciario.

Donde estuvo más expansivo el hombre de confianza de
De la Rúa fue cuando se quejó por la actitud del Congreso, enfrentando al gobierno. «Ahí se están votando leyes en contra nues tra», resopló, mirándolos, aludiendo al proyecto de cancelación de los poderes especiales que se trataría más tarde en la Cámara de Diputados.

Cuando
Colombo se retiró, llevando encima la contrapropuesta de 5 puntos firmada por todos los gobernadores, los comentarios que se escucharon no fueron optimistas. «Estos van a insistir en bajarnos el piso el año que viene. Total, ya nos han descontado 30 por ciento sin decirnos nada», rezongó un peronista, recogiendo silenciosos asentimientos.

El salteño Romero consideró necesario que el gobierno entienda que los Estados provinciales
«no pueden ceder más recursos». Y agregó: «Yo confío en que mañana (por hoy) se pueda llegar a un acuerdo en la negociación con la Nación», y señaló: «Hay mucha desconfianza en que la Nación cumpla, y vamos a ver cómo nos resguardamos», reflexionó el gobernador salteño.

Admitiendo el trato ofrecido, Romero comentó que
no es negociable «de ninguna manera» una menor coparticipación para las provincias en 2002, aunque advirtió que «lo que sí puede ser es que las provincias que renegocien sus deudas utilicen o dispongan de esa quita para pagarlas».

Rodríguez Saá insistió en que, en caso de llegar a un acuerdo, el convenio deberá ser ratificado por la Corte Suprema de Justicia. El mandatario puntano destacó que
«el acuerdo que se logre deberá ser homologado en el expediente que se tramita ante la Corte Suprema, porque es la única garantía sólida de que se cumpla».

Dejá tu comentario

Te puede interesar