3 de marzo 2005 - 00:00

Negociación UIA-CGT quedó ayer al borde de la ruptura

Ignacio de Mendiguren
Ignacio de Mendiguren
La negociación de un «acuerdo marco» entre la CGT y la Unión Industrial (UIA) quedó ayer colgando de un hilo, porque los sindicalistas ampliaron radicalmente sus demandas, mucho más allá de los límites establecidos en la primera reunión de esta mesa que se produjo en diciembre del año pasado.

Los dirigentes de ambos sectores acordaron un «cuarto intermedio» que podría extenderse hasta esta tarde o mañana a la mañana. La realidad es que esta pausa tiene más un propósito de calmar los ánimos que de reelaborar propuestas.

La esperanza de los sindicalistas es que los empresarios acepten un mínimo de $ 735; la de los empresarios es que la mesa vuelva a circunscribirse a los tres puntos básicos acordados en diciembre: combate al trabajo en negro, actualización de salarios por inflación acumulada desde el fin de la convertibilidad y por incremento de la productividad de aquí en más, y reforma del régimen de accidentes de trabajo para evitar la industria del juicio. Sin embargo, por lo irreductibles que parecen las posiciones, parecería más probable que esa mesa se diluya y finalmente sindicatos y patrones deban discutir esos y otros temas en paritarias por sector.

El encuentro se hizo en el Sindicato de Peones de Taxi. A los habituales concurrentes (Hugo Moyano, José Luis Lingieri, Juan Manuel Palacios, Héctor Recalde) se agregaron Vicente Mastrocola (Plásticos), Gerardo Martínez (Construcción) Andrés Rodríguez (UPCN), Omar Viviani (dueño de casa) y Armando Cavalieri (Comercio).

Los industriales también ampliaron su delegación:a Alberto Alvarez Gaiani, Héctor Méndez, Héctor Massuh, José Ignacio de Mendiguren, Juan Carlos Sacco y Daniel Funes de Rioja se sumaron Luis Betnaza (Techint), Horacio Martínez (Navieros) y Federico Nicholson (Ledesma). Como siempre, Susana Rueda fue «desinvitada». En tanto, Moyano y Cavalieri ni mencionaron la batalla campal que se había producido horas antes a las puertas del depósito de Coto porque el camionero quiere birlarle unos 1.200 empleados al gremio del «Gitano».

Si bien ambas partes se mostraron más que reacias a dar información sobre lo ocurrido en el breve encuentro (no duró más que 90 minutos), trascendió que la sorpresa de los empresarios al encontrarse con Rodríguez fue mayúscula.

Es que desde el principio, la UIA planteó que la mesa era sólo para tratar las cuestiones relativas a la industria. La introducción de la problemática de los empleados públicos en esta mesa «industrial» es atribuible a la reaparición de Víctor de Gennaro (ATE, rival de Rodríguez) y su pedido a Néstor Kirchner de participar en toda negociación salarial que se produzca. Claramente los «gordos» decidieron proteger a su «pata» en el Estado, pero al hacerlo complicaron (¿ex profeso?) el vínculo con la UIA.

Cuando el
«Centauro» Rodríguez habló del atraso salarial de los empleados públicos, uno de los empresarios le respondió que no era el lugar para hacerlo: «Nosotros tenemos más de 900 convenios que discutir; ustedes uno solo... Por eso necesitamos un acuerdo marco para después bajar a la discusión sectorial. Ustedes sólo tienen que ponerse de acuerdo con el gobierno».

• Sin discusión

Pero el tramo más ríspido de una reunión cordial pero tensa fue cuando los sindicalistas reclamaron un mínimo de $ 735, o sea igual a la línea de pobreza. Los empresarios respondieron que eso estaba fuera de la discusión acordada, y que -de acceder al pedido-pondría en peligro no sólo a la industria, sino a la misma estabilidad del país. «Un aumento así dispararía toda la escala salarial; muchas empresas no podrían pagar esos aumentos y además la inflación será una realidad», dijeron los hombres de la UIA. Alguien de ese lado de la mesa -precavido- había llevado el discurso del Presidente del día anterior, y consideró oportuno recordar el párrafo en el que decía que «no es posible repartir lo que no hay», y expresaba su temor por «caer en una puja distributiva que licuará el salario».

En este punto -y después de no haber llegado tampoco a un acuerdo sobre el reemplazo de la doble indemnización por un régimen transitorio de seguro de desempleo- se decidió pasar a un cuarto intermedio. Al principio se pensó en seguir hoy a la mañana, pero después se consideró demasiado breve y las dos partes quedaron en hablarse por teléfono durante el día de hoy.

S.D.

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