«Lamentablemente, la posibilidad del default día a día gana probabilidad de ocurrencia, incluso frente a la opción de dolarización o devaluación. El posible 'no' al desembolso sería el fin del blindaje para la Argentina, que tiene necesidades de financiamiento por u$s 23.500 millones el año próximo.» Esas fueron las principales conclusiones del informe financiero semanal de Fundación Capital, luego del cambio de reglas de juego de la semana pasada.
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Según la entidad que preside Martín Redrado, la Argentina está ante un verdadero dilema: «Si el sector público no ajusta en unos u$s 10.000 millones, entramos en cesación de pagos, y si ajustamos, corremos el riesgo de que la repercusión sobre el nivel de actividad sea tan fuerte que también entremos en default».
«En el corto plazo, lo más probable es que el sector público argentino se proponga una convergencia al equilibrio presupuestario sobre la base de reducciones del gasto, aunque resulte improbable que se pueda llegar al déficit cero en 2002», señala el informe. El incumplimiento de la regla del déficit cero y la pauta con el Fondo «se hizo evidente con el resultado fiscal de octubre, un déficit de u$s 697 millones, y terminó con el endurecimiento del FMI». Esto puso en alto riesgo desembolsos por u$s 3.550 millones, compuestos u$s 1.265 millones por el cumplimiento de las metas del tercer trimestre, u$s 600 millones del Banco Mundial, u$s 520 millones del BID y u$s 165 millones del Gobierno de España de aquí a fin de año.
Recurso
Para la entidad, el gobierno cerraría esta brecha con la caja chica del financiamiento que le podría proveer el Banco Central, vía pases a través del Banco Nación, y el canje de plazos fijos de las AFJP por Letras del Tesoro.
Pero las administradoras podrían presentar recursos de amparo tratando de impedir esta medida que, de prosperar, le restaría otra fuente de financiamiento.
«El último recurso que quedaría sería el de los libramientos impagos», agregó la Fundación Capital, en alusión al posible default. Además, indicó que, más allá del corto plazo, la Argentina deberá hacer frente a un importante ajuste del gasto por unos u$s 10.000 millones para cerrar la brecha de financiamiento. «La Nación apelará a la prórroga del recorte a asalariados y jubilados, beneficiándose con el recorte de pagos de intereses por el canje de deuda», agregó.
No obstante, indicó que quedará para el año próximo «un desequilibrio por u$s 3.600 millones que deberá ajustarse con la discusión del presupuesto de 2002. En este marco, los desembolsos por u$s 2.500 millones no serían definitivos» para cerrar la brecha fiscal, porque se necesitará mayor ajuste.
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