El gobierno de Brasil decidiría en las próximas horas la eliminación unilateral del Arancel Externo Común para el trigo con el fin de comprar el cereal con un fuerte descuento -11,5%- en los Estados Unidos o en Canadá. De esta forma, evitaría una mayor presión sobre el precio interno de la harina, y también del pan, que ya aumentó 25% este año en el país vecino. Esta es una mala noticia para los productores de cereales argentinos, ya que podría afectar el precio del trigo en el mercado local. De hecho, el cereal se ofrecía ayer a 4% menos por tonelada, a $ 490 contra $ 510 del martes.
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La presión ejercida esta semana por Brasil se suma al reclamo de la semana anterior para que el gobierno de Eduardo Duhalde elimine las retenciones que, consideran, generan menores ventas de los productores argentinos y complican el abastecimiento de trigo para los brasileños.
La incertidumbre sobre la decisión final del gobierno argentino, a través de la Cancillería, que negocia el tema, llevó a los exportadores argentinos a una medida de protesta simbólica: se retiraron del mercado durante la tarde del martes y ayer continuaron sin comprar. Sin embargo, cualquier acción se muestra atenuada ante la decisión de los productores: algunos retienen mercadería en espera de un mejor panorama de precios y otros venden trigo para retener soja (de más valor) y para cubrir necesidades puntuales de caja. El trigo se paga actualmente alrededor de u$s 490 la tonelada, y los empresarios rurales sólo cuentan en su poder con 1,5 millón de toneladas que se mantienen retenidas en silos ante la férrea decisión motivada en la incertidumbre cambiaria y de precios. La producción brasileña de trigo fluctúa entre 2,5 y 2,7 millones de toneladas, pero la demanda interna se ubica en 11 millones de toneladas. Brasil suele comprar en la Argentina, según los años, entre 6 y 8 millones de toneladas del cereal. Este año ya compró 5,5 millones de toneladas y necesitaría alrededor de 2 millones más para satisfacer el reclamo de los molineros. Para completar sus stocks de molienda ya compraron cereal en Polonia y Canadá, pero el precio pagado por la industria resulta caro para las necesidades del consumo y los niveles de control de inflación. A Brasil sólo le resulta competitivo comprar cereal, sin pago de arancel, en el Mercosur.
•Selección
El trigo no se encontraba hasta ahora en el listado de excepciones admitidas por el Mercosur, con un nomenclador de 100 productos que cada país puede elegir para colocar en la extrarregión sin el pago de aranceles diferenciales. Brasil, la semana anterior, luego de arduas negociaciones regionales, habría seleccionado 98 productos y cuenta con dos lugares libres en el listado de excepciones que podría utilizar para el trigo si el gobierno argentino se mantiene intransigente en su postura de negar la eliminación del arancel o bien de bajar las retenciones.
Desde Cancillería se contestó ayer a Brasil, mediante su embajador José Botafogo Gonçalves, que «la Argentina está en condiciones de proveer el trigo que necesita (600 mil toneladas)» además de recordar que tres meses atrás compraban el mismo cereal a u$s 15/20 más barato «y nadie decía nada», según el mensaje coordinado entre el gobierno y los exportadores. Durante la tarde del martes, fue el embajador Jorge Herreras Vegas quien, junto a otros funcionarios de Cancillería, recibió a representantes del Centro de Exportadores de Cereales y de las empresas Dreyfuss, Nidera y Toepfer, mientras que por la Secretaría de Agricultura de la Nación participaron Gustavo Idígoras y Alejandra Sarquis.
Según los datos que manejan los exportadores de cereales argentinos, la cosecha anterior totalizó 15,5 millones de toneladas de trigo, la molienda emplea 4,5 millones de toneladas, y se utilizan 700 mil toneladas para semilla, lo que permite un saldo exportable de 10,30 millones de toneladas. Sobre dicho volumen ya se embarcaron o nominaron 9,2 millones de toneladas, por lo que «quedan con destino a Brasil 950 mil toneladas», dicen los exportadores para tratar de evitar la medida brasileña.
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