¿Otro anuncio difícil de concretar? El ministro del Interior, Aníbal Fernández, lanzó una curiosa propuesta: la creación de una «base de datos» que concentrará toda la información de la población. El fin declamado en este proyecto -que «prima facie» suena más propio de una fantasía de George Orwell que de un estado democrático- es poder elaborar «un documento nacional de identidad con mejores medidas de seguridad y con costos y plazos de entrega muy inferiores a los actuales». Así lo declaró el ministro político.
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Según el plan, se unificarán los «parámetros de identificación» para la cédula de identidad, el DNI y el pasaporte, con el obvio objetivo final de rescindir el contrato que otorga esa tarea a la empresa Ciccone Calcográfica. Fernández explicó que su «plan maestro» no busca sólo la confección de un nuevo documento de identidad, «sino una base de datos que nos permita pensar en toda la información que debemos tener como Registro Nacional de las Personas de todos los ciudadanos». Desde ya, un proyecto similar sería impensable en sociedades más civilizadas, en las que la sola idea de una megabase de datos de ciudadanos provoca total rechazo. La «megabase» estará a cargo del Registro Nacional de las Personas, pasando por encima de la tradicional (y más lógica) incumbencia de la Policía Federal en esta cuestión. El «combo» de cédula y documento costará -según el polémico ministro- «unos $ 20, contra los $ 42 que cobran hoy Ciccone y la Federal». Informate más
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