La posible baja de la presión impositiva amenaza con abrir otro frente de conflicto entre Néstor Kirchner y Roberto Lavagna. Mientras el primero quiere que haya una rebaja sustancial y general del Impuesto al Valor Agregado (IVA), que debería pasar de 21% a por lo menos 18% en la visión del jefe de Estado, los técnicos que acompañan al ministro de Economía insisten en que la reducción tributaria debería comenzar a concretarse con la eliminación parcial del impuesto a los débitos y créditos bancarios (impuesto al cheque).
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Mientras tanto, y para poner presión al conflicto, hoy llegará hasta la Casa de Gobierno la cúpula de la Confederación General del Trabajo (CGT) con la propuesta de directamente eliminar el IVA para los productos de la canasta básica de alimentos, una idea poco probable que de todas maneras está más cerca de lo que quiere el Presidente que de lo que pretende Lavagna.
La propuesta de los sindicatos será escuchada hoy a las 10 por el propio Kirchner, y están invitados a escuchar las ideas gremiales los ministros Carlos Tomada y Lavagna. Los «gordos» estarán representados por Hugo Moyano, José Luis Lingieri, Gerardo Martínez y Juan Manuel Palacios. Otra vez dejaron fuera de las decisiones a Susana Rueda.
Los empresarios que están involucrados con la baja del IVA están esperando que se los llame a una reunión formal en Economía o en la Casa de Gobierno para afirmar que están dispuestos a firmar un acuerdo donde se comprometerían a que cualquier reducción impositiva se traslade a los precios.
Las cuatro posiciones en cuanto a la reducción de la presión impositiva son las siguientes:
• Néstor Kirchner: está convencido de que debe haber una reducción en el IVA, aunque sea bajando el impuesto en tres puntos porcentuales, de 21% a 18%. Quiere dejar la imagen del primer presidente en más de una década que impulsó una reducción del impuesto, presentándolo además en un acto en la Casa de Gobierno donde estén sentados los empresarios y la CGT. Su opinión, y la de varios integrantes de su gabinete, es que el superávit acumulado este año (2.200 millones de pesos luego del pago de 1.400 millones de dólares al FMI) más el que se proyecta para 2005 (aproximadamente 13.000 millones de pesos) cubrirá cualquier baja reducción en la recaudación. Fiscalmente se estima que cada punto de reducción del IVA implicaría pérdidas de ingresos por 1.200 millones de pesos.
• Roberto Lavagna: no quiere bajar el IVA, y sólo lo aceptaría por presiones presidenciales. En lugar de ese tributo, el ministro de Economía quiere, tal como se comprometió con el FMI, reducir la presión del impuesto al cheque. Recuerdan en Economía que en abril de este año la decisión de implementar esta reducción en el tributo a los débitos y créditos bancarios fue impulsada por Kirchner y no por Economía.
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