21 de diciembre 2011 - 10:37

Para el FMI, la crisis puede ser aun peor que en el 2008

Economista jefe del Fondo Monetario Internacional, Oliver Blanchard.
Economista jefe del Fondo Monetario Internacional, Oliver Blanchard.
Oliver Blanchard, economista jefe del Fondo Monetario Internacional efectuó un análisis de la economía mundial donde marca que cuando comenzó el año parecía que el mundo entraba en una "recuperación: débil y desequilibrada...pero recuperación al fin y al cabo". Sin embargo, ahora "la recuperación de muchas economías avanzadas está estancada, y algunos inversionistas contemplan incluso las implicaciones de una posible ruptura de la zona del euro, y existe verdaderamente la posibilidad de que nos enfrentemos a condiciones peores que las de 2008".

Según el Fondo en los primeros meses del 2011 parecía más fácil "solucionar el endeudamiento excesivo en el sector de la vivienda en Estados Unidos", como asimismo "abordar el ajuste en los países de la periferia de la zona del euro". También el encarar "la volatilidad de la afluencia de capitales a las economías emergentes" como el "mejorar la regulación del sector financiero".

Blanchard de todas maneras cree que de lo ocurrido se pueden extraer cuatro lecciones.

La primera se refiere a que los episodios de pánico afectan también a los gobiernos. Advierte que "los episodios de pánico bancario se autoalimenta". La crisis demostró que los episodios de pánico pueden afectar a las instituciones no bancarias tanto como a los bancos. Por esta causa es que los bancos Centrales suministraron liquidez a un grupo mucho más amplio de instituciones financieras.

En otro párrafo agrega que "los problemas de liquidez, y el retiro masivo de fondos que provocan, también pueden afectar a los gobiernos". Explica que los pasivos de los gobiernos son mucho más líquidos que sus activos, ya que básicamente se trata de ingresos tributarios futuros. El punto es que, aclara, si un gobierno es solvente para los inversionistas, "puede captar fondos a una tasa que no refleja ningún riesgo". En tanto, si los inversionistas comienzan a tener dudas exigen tasas más altas y esta situación "puede precipitarse una cesación de pagos (default)". .

Para Blanchard si bien "los ojos están puestos en Italia", sin embargo advierte que, "este ambiente de fuerte endeudamiento público y nerviosismo entre los inversionistas que impera desde la crisis, muchos gobiernos se encuentran expuestos". Para concluir sosteniendo que "sin un suministro adecuado de liquidez para que las tasas de interés se mantengan a un nivel razonable, el peligro persiste".

Otra de las lecciones que a juicio del FMI enseño esta crisis es que la políticas incompletas o parciales pueden empeorar las cosas. Con un tono critico el articulo señala que "cuando en las reuniones de alto nivel se prometen soluciones que se cumplen a medias, o cuando los planes anunciados con bombos y platillos resultan insuficientes o golpean obstáculos prácticos, la imagen a menudo se resiente". Para el economista, estas reuniones muestran "los límites de la política, que por lo general son consecuencia de desacuerdos entre los países".

Para el economista jefe este tipo de situaciones traen mayor incertidumbre a los inversionistas podían no estar seguros de donde para el Fondo el criterio de "mejor es haber intentado y fracasado que no haber intentando nunca" no siempre da resultado.

No deja de sorprender que Blanchard califique de "esquizofrénicos" a los inversionistas. Los acusa de reaccionar bien cuando se anuncia medidas que tienden a la consolidación fiscal pero reaccionan mal cuando "la consolidación lleva a un menor crecimiento", como lógicamente ocurre.

Según estimaciones preliminares que está preparando el FMI, no se necesitan grandes multiplicadores para que el efecto conjunto de la consolidación fiscal y del descenso del crecimiento que esta implica termine desembocando en un alza no una disminución de las primas de riesgo de los bonos públicos". Para Blanchard el riesgo es que si los gobiernos se sienten obligados a responder ante los mercados, "es posible que aceleren demasiado la consolidación, aun desde el estrecho punto de vista de la sostenibilidad de la deuda". Inmediatamente aclara que está de acuerdo con la consolidación fiscal sustancial y los niveles de deuda deben bajar. Y recordando la frase de la primera ministra de Alemania, Ángela Merkel cuando afirmó que este tema "se trata de una carrera de fondo, no de velocidad. Llevará más de dos décadas regresar a niveles de deuda prudentes"

Finalmente el funcionario advierte acerca que la "percepción altera la realidad" y pone algunos ejemplos, como ser: en Italia no ocurrió nada en especial durante el verano, pero una vez que surgió la percepción de que Italia era un riesgo esta percepción "se arraigó".

A juicio de Blanchard "las percepciones sí importan" pues cuando los inversionistas con "dinero real" abandonan el mercado, tardan en regresar.

A continuación pone otro ejemplo: "en el segundo semestre no sucedió nada importante que haya trastocado la situación económica de la zona del euro", y recuerda que cuando los mercados y los analistas comenzaron a hablar de undesmoronamiento del euro esa idea se impuso". Advierte que "esta percepción no "desaparecerá fácilmente". Agrega que muchos inversionistas ya están preparando estrategias ante la eventualidad de que el euro se desmorone.

A juicio del Fondo los factores anteriores que enumeró son lo que explican las causas de que la situación mundial sea peor que a principios de año.

Termina el texto asegurando que no se deben perder las esperanzas aunque diagnostica que "reencauzar la recuperación será más difícil que hace un año". La solución pasa para el FMI por: planes de consolidación fiscal creíbles pero realistas y suministrar liquidez para evitar los equilibrios múltiples.

Finalmente sostiene que "no basta con anunciar planes, sino que también habrá que ponerlos en práctica" Y pide que la "colaboración sea mucho más eficaz entre todos los interesados". En caso de no hacerse para Blanchard "la alternativa es francamente desagradable".

Luego de estos pronósticos no muy optimistas es probable que los mercados nuevamente reaccionen negativamente, como el mismo Blanchard sostiene respecto a las presunciones. De donde, este duro diagnóstico por parte de unos de los principales artífices abocado a la solución de los problemas de la economía mundial, se podría comprender si el FMI busca asustar a los países para realmente en vez de "anunciar planes" se los pongan " en práctica" y la "colaboración sea mucho más eficaz entre todos los interesados".

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