14 de mayo 2007 - 00:00

Para que no baje de $ 3,10, permiten girar más divisas

Martín Redrado
Martín Redrado
Para afrontar mejor la avalancha de dólares que le pone fuerte presión bajista al tipo de cambio, el Banco Central decidió flexibilizar las normas para el envío de divisas al exterior. La medida está dirigida exclusivamente a las personas y compañías extranjeras (que técnicamente la entidad denomina como «no residentes»).

La decisión de la entidad que dirige Martín Redrado implica un paso más en el desmantelamiento de los controles de cambios que fueron impuestos durante la crisis 2001-2002. Por un lado, hubo medidas que permitieron demorar el ingreso de divisas, tanto a los exportadores como a quienes colocan de deuda en el exterior. Y, al mismo tiempo, se está avanzando con darles mayores facilidades a los que requieren sacar fondos del país. Con un gran excedente en la oferta de divisas a nivel local, no tiene sentido mantener el esquema ideado en medio de una enorme pérdida de confianza entre los inversores.

Este excedente de divisas obliga al Central a una intervención creciente para que el dólar no baje de $ 3,10. Néstor Kirchner confirmó durante la presentación del Plan Productivo Nacional el último viernes que una de las prioridades es mantener un «tipo de cambio alto».

La compra oficial de divisas requiere de una importante emisión de pesos que a su vez deben ser reabsorbidos en su mayor parte (o «esterilizados») para no generar todavía más inflación.

  • Definiciones

  • La Comunicación «A» 4.662 definió una serie de casos en los que «no será necesario el requisito de conformidad previa del Banco Central para la compra de divisas para su transferencia al exterior», siempre que los que intervengan en dicha operación sean «no residentes». Entre otras cuestiones, se incluye el pago de deudas financieras, importaciones, herencias o renta de bonos y préstamos garantizados.

    En el caso de inversiones directas, también se permite la repatriación, pero siempre y cuando el registro de permanencia en el país no sea inferior a los 365 días.

    Hasta ahora, empresas e individuos sólo podían girar al exterior hasta un máximo de u$s 2 millones mensuales, solicitando la excepción a la autoridad monetaria cuando una operación superaese monto. Ahora sólo los individuos y empresas argentinos deberán seguir cumpliendo con esta norma.

    En el BCRA explicaron que las nuevas disposiciones «procuran eliminar trabas burocráticas que no tenía sentido mantener», pero consideraron que el efecto sobre el mercado será muy bajo: «En estos momentos hay una clara tendencia de ingreso de divisas que supera largamente la demanda que pueda registrarse en el mercado interno». Esta brecha entre oferta y demanda de divisas es lo que obliga al Central a incrementar su intervención.

    En abril, las compras de dólares por parte del BCRA confirmaron que se mantiene la tendencia de 2007. Totalizaron u$s 1.598 millones, contra u$s 1.051 del año pasado. Si se toma en cuenta lo sucedido en el primer cuatrimestre de 2006, las compras ascienden a u$s 5.336 millones. Se trata de una cifra que supera en nada menos que 46% el nivel que se había registrado en el mismo período del año pasado (u$s 3.644 millones). Y esto se da a pesar de una disminución del superávit comercial. De los pesos totales que se utilizaron para comprar las divisas, 85% fueron reabsorbidos a través de la colocación de Lebac y Nobac, pases y cancelación de redescuentos por parte de los bancos.

    Todo indica que la tendencia se mantendrá durante todo el año, con lo cual se superarán largamente los u$s 14.000 millones adquiridos por el Central el año pasado. No sería extraño que la cifra supere con holgura los u$s 16.000 millones, transformándose en un nuevo récord absoluto.

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