4 de abril 2005 - 00:00

Pedirán a EEUU que destrabe el acuerdo con FMI

Fue contundente el número 1 del FMI, Rodrigo de Rato, el viernes. Pidió la reapertura del canje de la deuda, pero agregó un dato: el nuevo programa con la Argentina deberá tener no sólo metas fiscales, sino reformas estructurales. Hay presión fuerte de Italia, Inglaterra y Holanda contra la firma de un acuerdo. Roberto Lavagna viaja a Japón a participar de la asamblea anual del BID. Luego, a Alemania (con la visita presidencial) y, por último, a Washington para la reunión de primavera (en el Hemisferio Norte) del FMI. Tiene un objetivo principal: en contactos con funcionarios del Tesoro norteamericano pedirá que medien en favor de la Argentina. Hay apuro en el equipo económico: si no se logra un entendimiento en tres meses, para pagarle al organismo se deberá empezar a utilizar reservas.

Roberto Lavagna
Roberto Lavagna
Lavagna iniciará mañana una extensa gira por Japón, Alemania y Washington para cumplir distintos compromisos ante el Banco Interamericano de Desarrollo y el Fondo Monetario además de exponer sobre el escenario económico de la Argentina posdefault ante banqueros y funcionarios. Lo más importante será sin dudas el encuentro que mantendrá con funcionarios del Tesoro norteamericano para destrabar el acuerdo con el FMI, hoy demorado por la nueva exigencia del organismo de solucionar la situación de quienes no ingresaron al canje.

Nuevamente los Estados Unidos, como en las últimas discusiones que hubo con los técnicos de Fondo, deberán decidir entre la posición argentina y la que detentan varios países europeos puntualmente Italia, Holanda e Inglaterra. La presión de estos países es lo que provocó el giro en los pronunciamientos públicos de Rodrigo de Rato, ahora menos permeable con el gobierno argentino. El viernes, reclamó «una estrategia realista en el manejo de la deuda pública en default» en el marco de un almuerzo en el Instituto de Finanzas Internacionales que se celebró en Madrid. Recordó Rato, además, la necesidad de eliminar impuestos distorsivos como las retenciones a las exportaciones y el del cheque, y la elaboración de un marco regulatorio de las concesiones de servicios públicos. Un dato interesante de los dichos del Nº 1 del FMI fue lo señalado cuando se le consultó sobre el nuevo programa con la Argentina: «Las autoridades argentinas no se han dirigido para solicitarlo y en el caso de que así lo hagan, el programa deberá girar en torno a temas tanto presupuestarios como de reformas estructurales».

Desde el equipo económico son contundentes sobre cuánto sucederá con quienes no ingresaron al canje: «No habrá marcha atrás y no se reabrirá la oferta a los bonistas. Es un tema no negociable». Pese a que desde el gobierno señalan que «no hay apuro por cerrar un acuerdo con el FMI», lo cierto es que desde junio se complica la situación financiera del gobierno, ya que coinciden varios pagos a organismos con los vencimientos de BODEN y Préstamos Garantizados. Resurgirá entonces en tres meses el fantasma del default con organismos.

• Conocimiento

La situación interna del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos no ayuda. Su titular, John Snow, no se ocupa de estos temas y quien lo hacía, el subsecretario John Taylor, renunció hace 30 días. Su reemplazante, Timothy Adams, recién está tomando conocimiento de todos los problemas regionales en el cual la Argentina es un ítem más.

Lavagna partirá con una primera escala en Japón en donde asistirá a la Asamblea del BID que sesionará en ese país. Expondrá sobre la situación argentina el lunes 11. Hará hincapié en el desarrollo de la economía que ha tenido en los últimos dos años, y sus perspectivas para 2005. Insistirá que sin ayuda financiera externa la economía creció 8,8% en 2003, 9% en 2004 y que mantiene esos niveles en el primer bimestre del año. El ministro mantendrá además conversaciones con el titular del BID -aunque en sus últimos meses de gestión-Enrique Iglesias, en un encuentro al que se le asigna especial trascendencia, ya que es uno de los aliados que supo tener el gobierno durante la crisis financiera y la recientemente concluida reestructuración de la deuda en default. Ese organismo, además, es una de las principales fuentes de financiamiento en materia de programas sociales.

• Antecedente

Luego de su paso por Japón, Lavagna se trasladará a Berlín para sumarse a la delegación que encabezará Néstor Kirchner, quien el 14 tiene previsto reunirse con el presidente alemán y ex titular del FMI, Horst Köhler, y el canciller Gerhard Schröder.

Inmediatamente, el titular del Palacio de Hacienda se trasladará a Washington para encarar el 15 de abril la reunión anual de primavera del FMI, en torno de la cual, por lo arriba mencionado, hay muchas expectativas tanto desde el gobierno como de parte del propio organismo.

Para esa fecha, Lavagna confía en que la Cámara de Apelaciones de Nueva York haya fallado en favor de la Argentina y destrabado el embargo sobre 7.000 millones de dólares en viejos bonos, que obligó a postergar la emisión de los nuevos papeles.
Con ese antecedente y el canje en marcha, el ministro deberá enfrentar el pedido del FMI de iniciar las negociaciones por una nueva carta de intención contemplando las reformas estructurales que viene demandando, y algún tipo de adelanto de cómo encarará la negociación con los acreedores que no aceptaron el canje de bonos. Estos últimos poseen unos 20.000 millones de dólares y desde la misma fecha en que se anunció el resultado del canje, a finales de febrero, comenzó la presión para ser tenidos en cuenta.

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