25 de enero 2001 - 00:00

Peligran envíos de miel local a EE.UU.

La producción de miel, uno de los pocos sectores de exportaciones no tradicionales donde la Argentina realmente logra destacarse, podría sufrir en los próximos días un fuerte golpe si finalmente los Estados Unidos deciden sancionar por dumping a los fabricantes locales. Según pudo conocerse ayer, el Departamento de Comercio de los EE.UU. (DOC) se definiría en no más de dos semanas ante la denuncia efectuada por la Asociación Americana de Productores de Miel, que acusa a los fabricantes locales por exportar a precios subsidiados. Si finalmente esta acusación es aceptada, estarían afectados envíos por 50 millones de dólares.

Más allá de esta cifra, la denuncia afecta otro tipo de cuestiones. Siempre se dice que la verdadera salida para la Argentina es exportar más y, especialmente, productos no tradicionales y con valor agregado.

Nicho

Probablemente, la producción de miel sea dentro de la actividad agrícola el nicho donde la Argentina, silenciosamente y sin ningún tipo de apoyo estatal, más se haya podido destacar.

Actualmente, el país es el principal exportador mundial de miel con $ 100 millones de ingresos por envíos al exterior, mientras que la Argentina representa el segundo productor mundial, luego de los Estados Unidos con casi $ 105 millones en facturación. Más de 95 por ciento de lo producido es exportado, y el país pudo lograr mantenerse como el principal origen del consumo de miel en Europa y en gran parte de los EE.UU..


Desde la Secretaría de Agricultura argentina que dirige Antonio Berhongaray se sospecha concretamente que lo que en realidad buscan los Estados Unidos, con la aceptación de la apertura de la investigación tras la denuncia de la «Asociación...» de los productores de ese país, es proteger a uno de los pocos mercados agrícolas donde no hay aranceles ni subsidios agrícolas para el ingreso de mercaderías argentinas, y donde los fabricantes locales son más competitivos que sus colegas estadounidenses.

Para algunos analistas incluso el caso de la miel es un anticipo sobre lo que podría pasar con otros sectores más importantes para las exportaciones agrícolas argentinas, como el trigo, el maíz y la carne, donde el país es más competitivo en costos que los EE.UU., en el caso de que ese país deje de subsidiar a sus productores.

Reintegros

Según los datos que surgen de la denuncia en contra de las importaciones de miel provenientes de la Argentina, el DOC analiza la posibilidad de que existan subsidios dentro del país a partir de que los reintegros a las exportaciones sean mayores a los impuestos indirectos que abonan los productores locales.

Esta es una de las posibilidades de dumping que la
Organización Mundial de Comercio (OMC) acepta como válida para poder determinar la existencia de dumping. En realidad, este tipo de sanción debería nacer, y siguiendo la definición de dumping de la OMC, a partir de que se determine que el precio final de un producto colocado en el mercado de origen sea menor al de venta en el país exportador. En el caso de la Argentina, esta alternativa es casi imposible de determinar, ya que más de 95 por ciento de la producción nacional se exporta, con lo cual es imposible de determinar un precio de venta dentro del país.

Lo que sí puede efectuarse es una reconstrucción del precio y de la incidencia de los reintegros en las exportaciones.
Este informe fue encargado por la Secretaría de Agricultura a la consultora Ecolatina, que aseguró en sus conclusiones finales que «no se subsidia a las exportaciones de miel a los EE.UU.», ya que en el '99 «la cuantía de impuestos acumulados y su proporción respecto del valor FOB de exportaciones es coherente a la tasa de reintegro de 4,1 por ciento estipulada por el régimen de reintegros argentino».

Incidencia

Además, según Ecolatina (en un informe dirigido por el economista Ricardo Echegaray, «la incidencia total de impuestos indirectos es de 5,64 por ciento, que sería coherente con la tasa de reintegros de 5,4 por ciento propia del sector».

Actualmente, las exportaciones de miel llegan a los 100 millones de dólares anuales con 75.000 toneladas. De los productores argentinos, 60 por ciento califican como pequeños y medianos emprendedores agrícolas (no más de 500 colmenas), mientras que existen varias grandes empresas que trabajan con más de 12.000 colmenas y que directamente tienen sus oficinas en los Estados Unidos o en Europa.

En ninguno de los casos existen subsidios oficiales. Estos productores están diseminados fundamentalmente en las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y La Pampa.

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