Peligran exportaciones a Brasil por u$s 600 millones
Nuevamente, una medida de Brasil complica las exportaciones de la Argentina. Luiz Inácio Lula Da Silva firmó un decreto, que ya está en vigencia, que exige el etiquetado de alimentos que contengan ingredientes modificados mediante ingeniería genética, vulgarmente llamados transgénicos. Esta medida encarece la producción de alimentos de los países proveedores y frenará las importaciones de Brasil hasta que las industrias se pongan a tono. Cálculos privados dan cuenta de que ventas argentinas por u$s 600 millones estarían en peligro con esta norma, que puede generar un nuevo enfrentamiento en el Mercosur. La decisión de Lula tomó por sorpresa al gobierno argentino, que recién hoy presentará una queja formal a través de la Cancillería. La Argentina es uno de los países líderes en producción de soja y maíz transgénico, y sería la principal perjudicada. El país aún no decidió si conviene el etiquetado especial de transgénicos. En tanto, Brasil apresura una acción que perjudica más a los productores argentinos, ya golpeados en el nordeste por las inundaciones, donde se estiman pérdidas por u$s 150 millones en agricultura y ganadería.
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El decreto emanado desde el gobierno de Brasil reglamenta la comercialización de productos transgénicos con el argumento de conceder más información a los consumidores del vecino país, tanto en productos vegetales como animales.
En la Argentina se perjudicarán las exportaciones de leche en polvo y maíz y, en menor medida, productos o derivados de la carne.
El gobierno, en tanto, admitió que se sorprendió con la determinación: «La medida nos tomó de sorpresa», admitía el subsecretario de Agricultura, Roberto Domenech, quien confirmó que hoy Cancillería elevará a Brasil una queja formal. «Creemos que es una decisión apresurada del gobierno brasileño, aunque está dentro de las facultades de una república independiente», admitía el funcionario, quien reclamaba prudencia y admitía que «esto altera las bases de negociación en el Mercosur ya que estábamos aportando información sobre los productos modificados genéticamente y sin consulta previa lanzaron esta medida».
Los productores también se mostraron sorprendidos. «Se abre una nueva negociación ya que Brasil no tuvo en cuenta a sus socios. No nos oponemos a los organismos genéticamente modificados ni a las exigencias de algunos países que piden trazabilidad o etiquetado pero las medidas como éstas deben ser consecuencia de políticas consensuadas», decía Alejandro Delfino, desde la Sociedad Rural Argentina, quien intuía en esta medida, «un artilugio de Brasil para negociar con la Unión Europea».




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