24 de julio 2001 - 00:00

Penoso récord: el gobierno de De la Rúa lanzó un plan de ajuste cada dos meses

En materia de ajustes, el actual gobierno venció todos los récord: en los 20 meses que lleva gobernando Fernando de la Rúa ya se implementaron 9 ajustes, lo que equivale a un ajuste cada dos meses. Podría sumársele un décimo intento de ajuste, el de Ricardo López Murphy, que por sus dimensiones ni siquiera pudo llegar a materializarse. Se experimentó con todo tipo de medidas fiscales a través de incrementos impositivos que en su mayoría, se concretaron y de intentos de reducción de gastos que por lo general quedaron en meras intenciones. Todos buscaban lo mismo: subir la recaudación o bajar el gasto. Pero hasta ahora, ninguna de ellas sirvió para sacar al país de la profunda recesión que ya ingresó en el cuarto año.

Sin dudas el récord se lo lleva el actual ministro de Economía, Domingo Cavallo, que en sus cuatro meses en el gobierno lleva implementados cuatro ajustes a razón de uno por mes.

• Impuestazo

El primer ajuste lo hizo De la Rúa a fines de 1999. Pocos días después de asumir con promesas de reducción de impuestos, bajo las directivas del entonces ministro de Economía José Luis Machinea, se puso en marcha un amplio paquete impositivo con proyecciones de aumentar la recaudación en $ 1.750 millones. Para ello se elevó de 0,5% a 0,75% la alícuota de bienes personales para contribuyentes con valores superiores a los $ 200.000; se incrementó el impuesto a las naftas a $ 0,4865 por litro; se aplicó 10,5% de IVA a empresas de medicina prepaga, a transportes de pasajeros de larga distancia y corta distancia no regular; se gravó con IVA a las Sociedades de Bolsa, de mercado abierto y administradoras de Fondos; se elevaron impuestos internos a cigarrillos, bebidas, teléfonos celulares, bienes suntuarios, y auto-móviles cero kilómetro; se encareció el monotributo; se bajó el mínimo no imponible de impuesto a las ganancias; se modificó la escala de ganancias y se redujeron las deducciones por cargas familiares; se creó un impuesto de emergencia llamado de «altas rentas» para contribuyentes que en el período 1998-1999 hubieran tenido ganancias netas superiores a los $ 120.000 anuales.

En el mismo paquete, se eliminó el impuesto docente y se redujo en 15% el impuesto a los intereses a empresas que paguen tasas superiores a 15% anual. Pero el resultado de este paquete fue poco exitoso: el gobierno no proyectó el impacto desalentador que tendría sobre el consumo y a fines de 2000 la recaudación apenas se incrementó 3,1% con respecto a 1999, es decir, creció un tercio de lo que el gobierno proyectó cuando aplicó el paquete impositivo. Además la recaudación de IVA neto de devoluciones cayó 2% en el año, como respuesta al menor consumo que derivó en una caída de 0,7% en el PBI.

El segundo paquete de medidas se hizo en mayo, cuando se recortaron 12% los salarios estatales superiores a los $ 1.000 y 15% los superiores a los $ 6.500.

El tercer paquete de medidas, también fue dirigido por Machinea. Bajo el nombre Ley Antievasión, a fines de octubre del año pasado se dispuso que las operaciones superiores a los $ 10.000 millones deberían realizarse por medios bancarios, como tarjetas de créditos, transferencias o cheques cancelatorios. Esta medida se acrecentó recientemente con el impuesto a los débitos y créditos bancarios y con la reducción a $ 1.000 del tope para operaciones en efectivo.

El
cuarto ajuste se llamó Ley de Emergencia Econó-mica y buscó reducir los gastos del Estado. También aprobado por ley a fines de octubre, entre sus principales puntos se facultó al Poder Ejecutivo disponer la rescisión de contratos o renegociación de contratos de obras, servicios, suministros, consultoría o cualquier tipo que se haya celebrado con anterioridad al 10 de diciembre de 1999. Asimismo, el gobierno podía reubicar al personal público y se suspendieron los juicios al Estado. Tampoco esta medida, la segunda tendiente a bajar el gasto, tuvo efecto por una razón sencilla: nunca se reglamentó y el período de vigencia en algunos de sus puntos ya venció.

El
quinto ajuste fue a fines del año pasado, también con Machinea como ideólogo y fue sancionado en el Congreso. En esta oportunidad, se gravó con el impuesto a las ganancias las colocaciones de plazos fijos y colocaciones financieras de las empresas, como las obligaciones negociables. Como contrapartida, se dispusieron aquí dos medidas tendientes a reducir impuestos. En primer lugar se eliminaba en forma progresiva el impuesto a los intereses pagados y costo del endeudamiento empresario con la idea que quede definitivamente derogado en julio de 2002 (esta medida se aplica a partir de las leyes de competitividad). Al mismo tiempo, se permitió computar a cuenta del pago de Ganancias los intereses de las cuotas de créditos hipotecarios para compras de viviendas nuevas hasta un monto de $ 4.000 anuales. Según las proyecciones del gobierno, con la derogación total del impuesto empresario se perderían unos $ 700 millones anuales, de los cuales unos $ 600 millones aproximadamente serían compensados con el impuesto a los plazos fijos.

El
sexto ajuste fue el primero de la etapa Cavallo. Bajo el título de Ley de Competitividad, se autorizó al gobierno a gravar con un máximo de 6 por mil todos los débitos y créditos de cuentas corrientes bancarias. En su primera versión la alícuota se fijó en 2,5 por mil. Además, para obligar al uso de las cuentas corrientes y combatir la evasión, se estableció que operaciones que superen los $ 1.000 no puedan realizarse en efectivo.

La
séptima medida (segunda de Cavallo) tuvo un alcance mayor a la anterior. Se incrementó a 4 por mil (0,4%) el impuesto sobre créditos y débitos bancarios, aunque la diferencia de 0,15%, se podría computar a cuenta de IVA, Ganancias, y Ganancia Mínima Presunta. Asimismo, se aplicó una alícuota diferencial de IVA de 10,5% para la venta de bienes de capital nacional e importados, con 21% las entradas a espectáculos deportivos, artísticos, culturales, científicos o cinematográficos y se elevó de 13% a 21% el IVA sobre los abonos de la televisión por cable. También se gravó con 21% de IVA los alquileres de inmuebles que no estén destinados a vivienda. En cuanto al impuesto a las ganancias, se dispuso la tasa máxima a las transferencias de acciones, títulos, bonos o títulos de valor, realizadas por personas físicas cuando no coticen en Bolsa.

El
octavo paquete de medidas se conoció el mes pasado, y trajo todo tipo de modificaciones tributarias, entre ellas la suba a 16% de los aportes patronales para todas las empresas. A la vez el gobierno creó el dólar comercial que encareció las importaciones y abarató las exportaciones, conocido como factor de convergencia, se rebajaron 8 puntos los reintegros a las exportaciones y los aranceles máximos de 35% a 27%, se estableció la posibilidad de abonar con tickets canasta o transporte aumentos de salarios de hasta $ 150 sin pagar aportes patronales para quienes cobren salarios inferiores a $ 1.500; se amplió la posibilidad de desgravar de Ganancias intereses de créditos hipotecarios (desde $ 4.000 anuales hasta $ 20.000), y se implementó una alícuota de 10,5% de IVA a todo el transporte. Asimismo, se subieron los precios del gasoil, se bajaron los de las naftas y se dispuso dar marcha atrás con parte del aumento de impuesto a las ganancias implementado por Machinea a fines de 1999. Estas dos últimas medidas quedarían anuladas en el octavo paquete.

El noveno y, por ahora, último ajuste fue anunciado la semana pasada. Da marcha atrás con la devolución de Ganancias y con la rebaja de naftas y se recortan en promedio 13% los sueldos de los empleados estatales y de jubilaciones mayores a $ 500 mensuales. Además, se elevó al máximo de lo permitido el impuesto al cheque, que ahora quedará en 6 por mil, y se extendió a las cajas de ahorro (sin incluir extracciones de salarios ni pago de jubilaciones). Se sanciona también una de las modificaciones al IVA más importantes de su historia: el impuesto pasará a pagarse sobre lo efectivamente percibido y no sobre las operaciones devengadas. Este punto había sido anunciado por Cavallo en el octavo plan de ajuste, pero finalmente terminó incluyéndose en la ley que sancionó Diputados el sábado pasado. Además se ratificó la alícuota de 21%, pero esta vez por ley, la alícuota sobre los abonos de TV por cable.

• Competitividad

Como medidas expansivas desde hace tres meses se vienen implementando los planes de competitividad sectoriales, donde se redujeron impuestos, como al endeudamiento empresario, ganancias mínimas presunto, ingresos brutos. También hubo cambios en los aportes patronales a sectores como metalúrgicos, textiles, madereros, plásticos y gráficos, entre otros.

Sin dudas que en sus escasos 20 meses de mandato, De la Rúa ya experimentó con todas las recetas para mejorar las cuentas fiscales, restablecer la confianza en la economía, y hacer crecer el país. Habrá que ver si con estos últimos intentos logra revertir los fracasos anteriores.

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