3 de febrero 2006 - 00:00

Pese al convenio, igual seguirá alto el déficit

Luiz Inácio Lula da Silva
Luiz Inácio Lula da Silva
Para 2006 se estima que Brasil aumentará sus importaciones totales entre 15% y 20% promedio. Sin embargo, y pese a las nuevas salvaguardias, el saldo de la balanza comercial bilateral continuará favoreciendo netamente al país vecino.

En primer lugar, hay que destacar que en Brasil la participación de productos importados en el consumo aparente total viene cayendo entre el máximo del Plan Real (1997) y 2005. En ese período, las exportaciones se duplicaron y las importaciones crecieron sólo 50%, lo que implicaría que parte del consumo aparente actual es utilizado como partes para exportar. «Creemos que este cambio -que parece estructural- tiene también incidencia en la pobre trayectoria de las exportaciones argentinas», sostiene la consultora brasileña JSD.

En este período, sólo 7 de los 21 capítulos del Nomenclador tienen variaciones positivas, y estos rubros representaban 20,18% de las exportaciones argentinas en 1998, siendo que hoy son 46,28% del total exportado. Dentro de ellos, los 3 capítulos más relevantes son productos minerales (petróleo), derivados del plástico y del caucho, y productos químicos, que representan un incremento en el valor exportado respecto de 1998 de u$s 1.170 millones, prácticamente 20% del total exportado.

• Disminución

En el caso de productos minerales, se observa que las cantidades exportadas han disminuido significativamente en el período considerado -»el valor exportado aumentó 50% frente a una triplicación del precio», señala la consultora JSD- y si se tiene en cuenta que las previsiones indican que hacia finales de la década, la Argentina se convertirá en un importador neto de petróleo, y que Brasil ha alcanzado el autoabastecimiento, en un escenario en que los precios se mantienen en estos niveles, no es difícil pensar que las importaciones con origen Argentina tenderán a disminuir.

En cuanto a productos químicos, existe un crecimiento significativo en precios y volumen, donde la Argentina está incrementando su participación como proveedor de Brasil en buena parte de las posiciones arancelarias. Para el caso de plástico y caucho y sus derivados, por tratarse de un vinculado del gas, en el que la Argentina ya tenía una posición más competitiva previa a la devaluación del peso, que se ha acentuado como consecuencia de la política tarifaria del gobierno argentino respecto al gas natural, «no parece sostenible en el largo plazo un aumento de la penetración argentina (el crecimiento de las exportaciones fue de 325%), dada la creciente disminución del horizonte de las reservas de gas», dice Juan Soldano Deheza, titular de la consultora.

Cabe señalar que en el caso de derivados del caucho, el aumento de las exportaciones es un subproducto de la mayor demanda de automóviles y que las ventas podrán mantenerse y crecer en la medida en que ésta se sostenga.

«Parecería que, en estos sectores, sólo el de productos químicos y, de forma parcial, los derivados del caucho tienen capacidad de continuar creciendo en función de una dinámica propia»,
explica la consultora.

Ahora bien, ¿quiénes son los grandes perdedores?

Las exportaciones de productos de reino animal, vegetal y sus aceites han caído por un valor similar a las ganancias de los otros tres capítulos, y en ellos
ejerce gran influencia las menores exportaciones de trigo, leche y productos hortícolas.

En el caso del trigo, la demanda depende de la cosecha local. Por el lado de la leche, las exportaciones todavía enfrentan las limitaciones de los acuerdos de precios que limitan el acceso de la producción argentina al mercado local, aunque se están recuperando lentamente y en el caso de productos hortícolas, parecería que las exportaciones argentinas se han visto sustituidas por producción local e importaciones de otros orígenes.

Respecto de las ventas de manufacturas de origen agropecuario, se están acercando a los niveles predevaluación, empujado por la mejora en el poder adquisitivo de la población tanto en términos reales como en moneda dura.

• El otro capítulo que impacta sobremanerapor la caída de comercio es el de
material de transporte, donde pese a un aumento de 50% en las importaciones entre 2004 y 2005, éstas no alcanzan a 50% de lo que fueron en 1998, representando u$s 1.400 millones menos de exportaciones argentinas.

En conclusión, excepto que haya un cambio radical en el patrón de importaciones brasileñas y en su participación en el consumo aparente de la población, dado el perfil actual de la oferta exportable argentina y el perfil importador de Brasil y de no mediar una significativa intervención estatal o un problema de tipo climático muy severo, «las exportaciones argentinas están condenadas a crecer a ritmos menores que el conjunto de las importaciones y que, hasta que se vuelva a producir una recesión en la Argentina, el saldo de la balanza comercial deberá mantenerse ampliamente positivo para Brasil»,
afirma un análisis de la consultora JSD.

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