El gobierno se aferra ahora a la siembra récord de oleaginosas y apuesta a un aumento de 7% en la superficie destinada a soja y girasol, especialmente en zonas donde los problemas climáticos impidieron cultivar maíz.
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«La soja llegaría a concretar la mayor área de cobertura de la historia en el país con una superficie de siembra de 11,3 millones de hectáreas», señalan las estimaciones de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación (SAGPyA), que encabeza Marcelo Regúnaga.
El relevamiento agrícola oficial contempla datos al 16 de este mes e indica que «la concreción de la superficie sojera está basada en la dilatada época de siembra que presenta, permitiendo destinar áreas que no se pudieron concretar con cereales, a lo que se añade una aceptable ecuación económica que presenta el cultivo pese a la disminución del precio verificado en el último mes».
Oleaginosa
En cuanto al girasol, la SAGPyA pronostica «un incremento de superficie a sembrar que supera 6 por ciento» sobre la campaña anterior, lo que elevaría la cobertura a «2,1 millones de hectáreas» sobre expectativas basadas «fundamentalmente en la atracción que ejerce el precio del producto en los mercados a futuro». Sin embargo, pese al optimismo oficial, algunos analistas privados sostienen que «no todo es clima en girasol. El mercado de aceite crudo está muy firme, y el diferencial con respecto al aceite de soja -un sustituto-subió mucho en las últimas semanas.
Mientras la SAGPyA indica que «debido a la plasticidad del cultivo de girasol su época de siembra puede extenderse hasta fines de noviembre en la zona del sudoeste bonaerense, que abarca casi 40 por ciento del área total del país», permite diferir la implantación en espera de que mejoren las condiciones creadas por la inundación de los campos».
Pero algunos analista privados reconocen que «lo que dice el gobierno es parcialmente cierto. Esta situación es grave porque muchos productores no van a poder sembrar y otros ni cosechar y ya han vendido el producto. Es precisamente esto lo que genera un explosivo poder de compra complementario al mercado. En Chaco, ejemplificaban algunos analistas, «de 125 mil hectáreas sembradas, se esperan unas 160 mil toneladas de producción».