El gobierno intentará consolidar esta semana la tímida señal que emitió el peronismo la semana pasada para no voltear el decreto previsional en el Congreso. A poco de producirse el cambio de mando en Economía, el Ejecutivo desplegó a sus Samoré frente al bloque PJ del Senado con la premisa de bloquear la anunciada embestida contra el nuevo régimen jubilatorio. Las negociaciones parecen encaminadas al éxito.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Por cuerda separada, pero de manera sincronizada, Chrystian Colombo, Patricia Bullrich y el propio Ricardo López Murphy se comunicaron por teléfono con el justicialista José Luis Gioja. El flamante ministro de Economía se animó a intercambiar saludos con el titular de la mayoría senatorial, a pesar de que éste lo había tratado con bastante severidad en un comunicado de prensa. El trío oficial convenció a Gioja de que cargar contra la reforma simultáneamente con el recambio en el Palacio de Hacienda hubiera resultado irresponsable y poco apreciado por los mercados. Casi suicida. El sanjuanino se conmovió con los argumentos y la cortesía que le prodigaron vía celular. Se comprometió a llevar la cuestión al plenario del bloque, que se reúne todos los martes. «Yo creo que podemos hacer algunos retoques más adelante por ley, pero sin derogarlo», repitió en voz alta en cada una de esas conversaciones.
En realidad, será su vice, el baucista mendocino Carlos De la Rosa, quien deberá plantear la discusión ante los compañeros de bancada. Gioja embarcó el viernes hacia Canadá, donde participará de un seminario sobre minería. Se marchó con la idea de que a su actitud se acoplarán los más «solidarios» con el gobierno ( Augusto Alasino,Carlos Corach y Eduardo Bauzá, entre otros), aunque también tiene la certidumbre de que Alberto Tell, autor del proyecto para derogarlo y sancionar una nueva ley, será un hueso duro de roer. Objeciones
Amén de los argumentos técnicos (edad jubilatoria de la mujer, eliminación de la PBU, etcétera) y de la inconveniencia de introducir cambios a las reglas de juego previsionales mediante decretos, se agregan objeciones a la colaboración que debe prestársele al oficialismo. A criterio del jujeño y de muchos justicialistas, ya se le han dado todas las facilidades a De la Rúa (impuestazo, reforma laboral y emergencia económica, por mencionar algunas leyes inolvidables para el PJ), y sin resultados demasiado alentadores pese a los costos que se pagaron. Sea como fuere, el gesto de Gioja favorable al gobierno abre, como mínimo, la posibilidad de que el bloque quede dividido y, por lo tanto, no cuenten con número necesario quienes pretenden derogar el decreto previsional. Parte de la pulseada empezará a dirimirse mañana, a puertas cerradas, en dependencias peronistas.
Se trata de una cuestión urgente. El oficialismo corre el riesgo de que a la derogación opositora, con hegemonía en la Cámara alta, pudiera sumarse la rebelión en la propia tropa aliancista de Diputados, que ya trajo serios conflictos con parte del Frepaso durante el verano. Con ambas alas parlamentarias en pie de guerra, el decreto podría quedar al borde de la extinción, lo que colocaría a los organismos financieros internacionales en estado de alerta y movilización.
Los mecanismos para conjurar el peligro se activaron cuando comenzaron a deliberar los técnicos de la Comisión de Previsión del Senado, capitaneados por Tell. La burocracia, aunque pudo filtrarse alguna picardía, jugó en favor de la Casa Rosada: el trámite se demoró en los primeros días del período ordinario porque la iniciativa se giró erróneamente a Presupuesto y Hacienda desde mesa de entradas, cuando debió dirigirse sin escalas al despacho de Tell. Solucionado el conflicto administrativo, la derogación comenzó el raid previsto para desembarcar en sesión y el gobierno entró en operaciones.
No sólo en la Cámara alta. Asimismo, se redoblaron los esfuerzos entre los diputados de la Alianza que habían acordado modificar varios aspectos de la reforma. Un problema familiar de María América González, jefa de la Comisión de Previsión Social y creadora del televisivo «rinconcito de los jubilados», postergó cualquier tratativa con los «halcones» frepasistas. En charlas de café, estos «sediciosos» pactaron una tregua, a la espera de que López Murphy muestre sus cartas.
Dejá tu comentario