El gobierno ya dio de baja en lo que va del año unos 260.000 planes Jefas y Jefes. Pero la curiosidad es que la mayoría de ellos no ocurrió porque los beneficiarios encontraron trabajo. Hubo 110.000 casos por este motivo, pero el resto fue por irregularidades de todo tipo en su otorgamiento. Hasta se detectaron personas que cobraban y que pagaban el impuesto a la riqueza o Bienes Personales.
Según datos que maneja el gobierno, la cantidad de planes Jefas y Jefes de Hogar habría descendido entre enero y junio de este año en 260.000 casos, de los cuales sólo 110.000 se deberían a personas que habrían encontrado trabajo. La mayoría, unos 150.000 planes, se dio de baja por otro tipo de situaciones. La decisión de eliminar estos planes está vinculada a casos en los que los beneficiarios no fueron a cobrar los planes, hubo datos que no pudieron confirmarse, se detectó que las personas ya tenían trabajo, recibían beneficios previsionales como jubilaciones o pensiones (sobre todo, provinciales) e incluso se detectaron algunos que tributaban Ganancias y Bienes Personales.
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Con estos datos, y según los cálculos que se hacen dentro del Ministerio de Trabajo, el sector público se ahorraría unos $ 260 millones de pesos este año, de los $ 3.713.441 millones que se presupuestaron a comienzos de 2004 para los más de 2 millones de personas que deberían recibir los planes.
Estos datos llevaron al gobierno a tomar una decisión. En comunicación con el ministro Tomada, y viendo que actualmente no hay reclamos serios (más allá de los que diariamente hacen los grupos piqueteros duros y los sectores de izquierda extrema) para habilitar nuevos planes, los técnicos del Ministerio de Economía que elaboran los lineamientos del Presupuesto Nacional para 2005 ya determinaron que para este fin no se destinarán nuevos fondos y que la cifra final será algo más baja a los $ 3.700 millones. Aproximadamente, el monto final se ubicaría en los $ 3.650 millones. Pero, además, y como ya anticipó este diario, no habrá aumentos en los 150 pesos mensuales que se destinan para los planes Jefas y Jefes de Hogar, y tampoco un plus o aguinaldo de 50 pesos a fin de año para los beneficiarios.
Todo esto no quiere decir que desde el Ejecutivo, y por orden presidencial, no haya para el próximo año más dinero destinado a los planes sociales. Los 5.741 millones de pesos que se presupuestaron para este año en el capítulo de programas sociales prioritarios pasarán a ser en 2005 más de 6.500 millones, fundamentalmente por la ampliación de planes del tipo de atención a grupos vulnerables, emergencia alimentaria, emergencia sanitaria y prestaciones participativas Comunitarias, FOPAR; todos programas que se manejan desde el Ministerio de Desarrollo Social de Alicia Kirchner.
Sabe el gobierno que el anuncio de la disminución de las partidas presupuestarias para los planes Jefas y Jefes de Hogar y la caída de más de 250.000 planes no serán medidas gratuitas. La última vez que una decisión de este tipo se hizo pública, generó la toma por siete días del Ministerio de Trabajo en febrero pasado por parte de Raúl Castells. En ese momento, oficialmente se habían dado de baja unos 150.000 planes en el pasaje presupuestario de 2003 a 2004 (la mayoría, administrada indirectamente por los movimientos piqueteros duros). Castells protestó por esta medida, pese a que desde Trabajose lo había invitado a corroborar el listado de bajas con sus justificaciones «con nombre y apellido». El piquetero no respondió al llamado, pero, una vez abandonado el edificio del ministerio de Tomada, se comprometió a dar su versión sobre la baja de los planes que lo involucraban a él. Hay que recordar que este chequeo nunca se realizó.
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