Roque Maccarone asumió ayer en comisión la presidencia del Banco Central, después de una jornada de dilaciones donde Fernando de la Rúa llegó a evaluar la posibilidad de posponer por un día más la firma del decreto de remoción de Pedro Pou para intensificar la investigación de las acusaciones contra el destituido jefe del Central. Finalmente, el Presidente firmó ese decreto a última hora de la tarde, mientras los hombres de Ceremonial se apuraban en llamar a los invitados a la asunción -no fue una jura-de Maccarone. Junto con el nombramiento de nuevo presidente del Central, De la Rúa firmó dos decretos más designando a Felipe Murolo y Hugo Bruzzone como nuevos directores que ocuparán cargos vacantes en la actualidad. Los dos acompañaron como directores a Maccarone cuando condujo el Banco Nación. Junto con la firma, la Presidencia comunicó al Senado el pedido de acuerdo para los tres nuevos funcionarios.
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Lo curioso es que al mismo tiempo en el Congreso seguían fotocopiando parte de las pruebas del dictamen emitido ayer para enviar a la Casa Rosada por pedido expreso de De la Rúa, que hasta unos minutos antes seguía pensando en ampliar el análisis del tema. De todas formas, el nuevo presidente del Central no podrá todavía hacer uso pleno de sus facultades. De acuerdo con el artículo 7 de la Carta Orgánica del Central, el Presidente puede nombrar miembros de directorio en comisión mientras el Senado tramita el acuerdo. Pero recién en el momento en que sea votado por los senadores, Maccarone podrá hacer uso pleno de sus poderes.
Por eso el acto de ayer en el Salón Blanco no contó con la formalidad de una jura. Fue sólo la lectura del decreto, pero el Presidente aclaró: «Por la importancia de la institución de que se trata y por su autonomía, le dimos a este acto la solemnidad que proviene de este histórico salón», dijo.
De todas formas, eso no afectará el funcionamiento del Central, ya que sería confirmado una buena parte del actual directorio. Por lo menos Martín Lagos continuará en su cargo de vicepresidente como responsable de la firma de resoluciones que todavía Maccarone no puede avalar.
Amparo
Anoche, allegados a Pou dijeron que se presentará hoy a la Justicia para pedir un recurso de amparo para que se lo restablezca en el cargo. No lo hizo todavía ya que sus abogados necesitaban el decreto de remoción como causal para pedir el amparo. Pero desde el Poder Judicial no alentaban demasiadas expectativas en favor de Pou. Consideran que si el Congreso da el acuerdo a Maccarone antes de que se emita el pronunciamiento judicial pedido por el removido Pou, el caso quedará en abstracto porque la decisión del Parlamento no sería judiciable al tener facultades plenas para ratificar el mandato de quien maneja la política monetaria.
La decisión de cambios que tomó ayer De la Rúa fue instrumentada a través de dos decretos. En el 460 dispuso la remoción de Pou «por mediar mala conducta», una de las causales de separación del cargo que fija la Carta Orgánica del Central. Ese mismo decreto contiene una fundamentación de la decisión en once carillas y media entre las que se encuentra la transcripción de la recomendación del Congreso: «Estimamos, señor Presidente, por las razones que hemos expuesto, que resultaría procedente disponer la remoción del señor presidente del Banco Central de la República Argentina, Ingeniero Pedro Pou, del Señor Director Doctor Manuel Domper y, de haberse encontrado en ejercicio de sus funciones la misma medida hubiera correspondido al ex superintendente Javier Bolzico, de quienes hayan ejercido los cargos de superintendente y vicesuperintendente a cargo de la Superintendencia de Entidades Financieras y Cambiarias, desde el año 1996».
Resultó curioso que el Presidente mantuviera en el cargo a Domper, cuando los diputados y senadores también recomendaron su remoción. El segundo decreto que firmó De la Rúa, el 461, fue el que designa en comisión como presidente del Central a Maccarone y los dos restantes se refieren a Murolo y Bruzzone.
En el Congreso, mientras tanto, no había festejos, pero sí tranquilidad en todos los bloques. Salvo algún sector del menemismo, más ocupado ahora en la causa de armas y la posible citación a Carlos Menem, el resto del PJ se mostró satisfecho con el cambio. Los aliancistas, a quienes Pou nunca les gustó, aunque más no fuera por una cuestión ideológica, respiraron aliviados por una decisión que pensaban se iba a demorar. Maccarone fue bien recibido también por los diputados de partidos provinciales: «Total satisfacción por la designación de un hombre honesto que ha demostrado su capacidad», decía el demócrata Carlos Balter.
Ayer al mediodía, Chrystian Colombo se encontró con Pou para preparar el camino de la remoción: «No hagas locuras, te vayas o te quedes, lo mejor es que lo hagas bien», le dijo el jefe de Gabinete.
Un rato antes, De la Rúa había anunciado que se encontraba estudiando el dictamen e incluso puso los nervios de punta a los legisladores de la Bicameral especial cuando pidió una ampliación de la documentación entregada el martes en la Casa de Gobierno. De la Rúa ordenó que le mandaran la copia de la versión taquigráfica de la declaración de Pou ante esa comisión y el primer informe que éste había presentado ante el Congreso.
Mientras el nerviosismo de los mercados y la impaciencia de los analistas no entendían cómo el Presidente demoraba una decisión que ya parecía aceptada por todos, a los diputados y senadores de la comisión no les causó sorpresa esa nueva dilación. Todos recordaron que en la entrevista que mantuvieron en el despacho presidencial, De la Rúa les había dicho: «Me voy a tomar unos días para analizarlo, es un trabajo muy interesante». Nervioso, el radical Raúl Baglini le replicó: «Presidente, me parece que no tiene tiempo para eso». «No, ésta es una decisión importante que tengo que meditar con paciencia», le contestó el Presidente.
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