Frente a la derogación de la poco seria ley de «subversión económica», dos políticos lanzaron una acusación contra los bancos de «vaciamiento». Es un término del lenguaje argentino, no del internacional. Se supone que algunos dueños de empresas pueden atentar contra sí mismos al dejar sin sostén financiero y provocar la caída y destrucción de su capital. ¿Resiste a la lógica más elemental tal afirmación? Sí, es cierto, en cambio, que existe forzar en una empresa la «quiebra fraudulenta», pero esto ya está regulado y castigado por la ley, aquí en la Argentina y en cualquier país civilizado del mundo. Se esgrime «vaciamiento» (en la Argentina) cuando a algún político o funcionario no le gusta que una empresa de productos «sensibles», de consumo o gravitación popular entre en problemas. Como muchos de nuestros políticos tienen el populismo como enfermedad sanguínea y no creen en la libre empresa quieren que el que intentó ganar dinero fabricando un producto o encarando una empresa de servicios de ese tipo siga haciéndolo aunque deje de ser rentable. Un absurdo. Si el emprendedor con su capital privado no se presta a la presión política lo acusan de «vaciamiento» y tratan de aplicarle una ley («subversión econó-mica») no menos absurda que el «delito» que pretende regular. Una ley que se inventó en 1974 para que el hoy fallecido Rodolfo Galimberti y el hoy vivo Horacio Verbitsky no financiaran, vía Lima y Cuba, donde depositaron el capital, atentados terroristas con los 60 millones de dólares que los montoneros les habían extraído a los familiares de los secuestrados hermanos Jorge y Juan Born a cambio de su liberación. Por supuesto la izquierda criolla criticó duramente entonces esta ley, que iba contra ellos, y ahora la aplaude cuando algunos jueces la travestizaron contra banqueros.
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De ahí ha surgido una polémica -pequeña, circunscrita a pocos- donde los políticos del ARI quieren demonizar más a los bancos. ABA (Asociación de Bancos de Argentina) respondió demasiado escuetamente y el diputado atacante le reformuló ataques. Ponemos esta réplica de Mario Cafiero y también un análisis del problema por el columnista Petronio Gini.
Importa más, mucho más, clarificar el tema por si alguien quiere usar estas imputaciones para mantener la ley en discusión mañana en el Senado, con lo cual no habría acuerdo con el Fondo Monetario y la Argentina se caería del mundo.
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