San Pablo (ANSA) - La presión para que el Banco Central baje esta semana la tasa de interés (Selic) de referencia de la economía aumentó en los últimos días en Brasil al compás de los últimos datos que revelan una caída en la actividad económica. Si bien el ente monetario tiene cierto margen como para avalar una reducción de la tasa, que hoy está en el 26,5% anual, todo parece indicar que primará la prudencia hasta que se confirme la aceleración de la caída de la inflación. Los analistas apuestan a que el Central comandado por Henrique Meirelles optará por mantener la tasa y dar un «vies» (tendencia) a la baja, es decir que si deciden modificar la tasa en el corto plazo lo que harán será un recorte.
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En ese marco, mientras los industriales de San Pablo amenazan con comenzar a recortar empleos si la tasa Selic continúa en 26,5%, algunos analistas apuestan a una baja de medio punto.
Es la opinión, por ejemplo, de Gustavo Loyola, ex titular del Central y socio de la consultora Tendencias, quien considera que «la caída de la inflación es consistente, aunque a un ritmo más lento de lo deseado». El índice de precios, que en abril había sido de 0,97%, bajó en mayo a 0,61%.
Distinta opinión es la del economista jefe del CS First Boston, Rodrigo Azevedo, que sostuvo que el Central debería mantener la tasa en su nivel actual ya que las expectativas de inflación son aún altas. Desde este punto de vista, la inflación acumulada en los primeros cinco meses del año es de 6,8% y podría llegar a 8,5%, la meta anual acordada con el Fondo Monetario Internacional, ya en julio.
Los directores del Central, que forman el Comité de Política Monetaria (Copom), se reunirán mañana y el miércoles para definir el nivel de la tasa de interés, como hacen todo los meses.
•Resultados
Por su lado, el director de Política Monetaria del Central, Luiz Augusto Candiota, pareció avalar la expectativa sobre una posible baja en la tasa Selic. Candiota dijo que «los resultados de una política monetaria apretada comienzan a aparecer. A pesar de algún rebrote en marzo, todos los datos desde abril a la fecha muestran una caída consistente de los niveles de inflación».
Sin embargo, Candiota sostuvo que «el fantasma de la inflación aún nos está rondando y necesitamos librarnos de él. Es una batalla que nunca está vencida». Del lado de los industriales y comerciantes, la postura es clara: todos presionan para que baje la tasa. Ellos se basan en una serie de datos que indican una caída en la actividad económica, que algunos analistas evalúan como el inicio de una recesión.
En ese sentido, el Producto Bruto Interno cayó 0,1% en el primer trimestre y la producción industrial se desbarrancó 4,2% en abril.
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