7 de marzo 2005 - 00:00

Presiona en salarios la pelea de gremios

Una catarata de conflictos, como el que estalló entre Comercio y Camioneros en la central de distribución de la empresa Coto la semana pasada (foto), amenaza con aumentarles presión política a las relaciones laborales en empresas.
Una catarata de conflictos, como el que estalló entre Comercio y Camioneros en la central de distribución de la empresa Coto la semana pasada (foto), amenaza con aumentarles presión política a las relaciones laborales en empresas.
El conflicto entre los gremios que conducen Hugo Moyano y Armando Cavalieri por el encuadramiento de los trabajadores del centro de distribución del supermercado Coto en Esteban Echeverría, que forzó a Néstor Kirchner a mediar, reflotó una guerra larga, interminable, cuyo impacto es todavía difícil de dimensionar.

El bloqueo de los camioneros, la orden del fiscal, la actuación de la Policía y, por último, la intervención de Presidencia para aplacar una crisis de desenlace incierto, sacó a la luz una tensión que lejos de acotarse a ese caso, se contagia a otros sectores.

La maniobra de Moyano de intentar apropiarse de 700 de los 1.300 empleados de la planta de Coto, hoy bajo representación de Comercio, disparó una pelea que el gobierno creía controlada o, al menos, encorsetada a la discusión en el Ministerio de Trabajo.

Pero el nivel de confrontación que alcanzó la disputa obligó, en principio, a la intervención directa del Presidente -lo que revela también hasta qué punto Moyano es impredecible- y, luego, a poner la lupa sobre sectores en los que se podrían desatar crisis similares a la de Coto.

Hay, de hecho, una serie de rubros que están bajo observación oficial porque, se presume, podrían derivar en nuevos enfrentamientos. El temor es que se extienda el ejemplo Moyano, y los forcejeos legales se transformen en el método de acción de los camioneros. Algunos casos:

• Hay tironeos entre la Federación de Obreros de Estaciones de Servicios (FOEGRA), de
Juan Miguel «Cacho» García; y Comercio, de Cavalieri. La disputa es por quién debe representar a los empleados que atienden los locales de 24 horas de venta de comestibles. Hay, en paralelo, tensiones con gastronómicos, de Luis Barrionuevo, por cómo encuadrar a los trabajadores de restoranes que funcionan en las estaciones de servicio. Además, aunque en el FOEGRA lo niegan, existen tensiones entre los sindicados del ramo de la provincia y de Capital Federal. El debate está planteado en la cartera de Trabajo, pero se espera que se agudice. . La explosión de estos comercios en todo el país también desató un conflicto entre sindicatos, en este caso, entre telefónicos y comercio. Los primeros vienen de protagonizar un conflicto en reclamo de aumento salarial y, ahora, pretenden «expandirse».

• En los puertos hay una atomización histórica -sólo comparable con aeronáuticos- a la que ahora se sumó una tensión con los pescadores. Allí hay una pulseada entre el SOMU ( navieros y portuarios), de
Omar Suárez; y el recientemente reconocido SIMAPE (pesca), de Juan Domingo Novero, diputado provincial del PJ.

• Como otro ejemplo de la dimensión del conflicto ligado al encuadramiento -una puerta que el gobierno no quiere abrir porque conoce los riesgos- refiere a las curtiembres que elaboran productos. Por caso, en las que producen tapizados para automóviles hay tensiones entre SMATA y el gremio específico de empleados de la industria del cuero.

Son sólo cuatro casos, citados como ejemplo, que son analizados con detenimiento. Como lo es también el resultado del conflicto entre
Moyano y Cavalieri, no sólo por Coto -en 60 días debe haber una resolución del tribunal de la CGT-, sino también el caso Carrefour, todavía en la instancia legal. Hay sí una observación: Moyano usufructúa su poder político y su capacidad de movilización, armas que no pueden ostentar otros jefes gremiales. Por esa vía, logró quitarles a los bancarios el traslado de caudales y a los municipales, los recolectores de residuos.

¿Cómo impactará a las empresas? El resultado parece obvio:
por un lado complicará su desempeño; por el otro, disparará el reclamo salarial porque cada gremio, para atraer o retener afiliados, intentará negociar mejores condiciones, y eso podría agudizar su disputa con los empresarios.

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