Las dificultades del ex ministro Roberto Lavagna para contar con asesores en todo lo referente a la relación con los medios fueron plasmadas en la revista «Imagen». En un artículo escrito por Diego Dillenberger, se relata que el ex ministro no sólo tiene dificultades con los periodistas, sino también con los asesores en esa materia. De hecho ya pasaron varios desde que salió a mostrarse como eventual candidato. Destaca además el punto en común que tiene Lavagna con Kirchner en lo que a tratamiento de la prensa se refiere.
Roberto Lavagna sigue buscando un nuevo equipo de asesores en materia de relaciones públicas y comunicación, luego de haber entrado en conversaciones con dos consultores conocidos del mercado. El -todavía no oficializado- candidato presidencial se contactó primero con Roberto Starke, de Nueva Comunicación, con quien trabajó una semana. El nexo entre ambos fue el diputado y empresario Francisco de Narváez, uno de los principales impulsores del ex ministro y cliente de Nueva Comunicación.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Luego Lavagna probó con Aldo Massó, titular de la consultora Massó & Asociados, que supo operar en los medios y asesorar en la materia a la consultora económica Ecolatina, fundada por Lavagna y en la que trabaja su hijo. Starke asesoró en materia de comunicación al ex canciller Adalberto Rodríguez Giavarini y a Ricardo López Murphy en su candidatura presidencial en 2003, entre otros líderes políticos. Por ahora quedaron desmentidas las versiones que indicaban que Lavagna contrataría a quien fuera su vocero en el Ministerio, Armando Torres.
Tanto Starke como Massó iniciaron tareas de asesoramiento a Lavagna durante algunos días en su lanzamiento mediático a la par que negociaban condiciones con el ex ministro. En ambos casos las divergencias habrían sido monetarias, dijeron fuentes del periodismo.
Pero también habrían habido diferencias de enfoque. En todo caso, uno de los problemas que presenta el todavía no declarado competidor de alguno de los Kirchner para 2007 es que el gobierno ya amenazó con ser implacable con cualquiera que lo apoye, por más que en cualquier país civilizado eso sea parte de la competencia democrática.
No obstante, ambos consultores le dejaron a Lavagna algunos consejos para mejorar su relación con el periodismo y encarar un discursoatractivo y efectivo para los medios. El principal escollo de Lavagna para tener buena prensa es un defecto ya muy conocido por los periodistas acreditados en el Palacio de Hacienda cuando era ministro de Economía y factotum de dos gobiernos seguidos, entre 2002 y 2005: sus escasas tolerancia y amabilidad con los periodistas.
Periodistas del sector estiman que sus asesores circunstanciales le habrían recomendado a Lavagna que capitalice el muy mal momento que pasa la relación del presidente Kirchner y su esposa con el periodismo debido a los constantes ataques del matrimonio presidencial a la prensa para instalarse justamente como su antítesis: entender cómo trabajan los periodistas, ser tolerante con ellos, no presionarlos, no dejar preguntas sin responder, atender a medios grandes y chicos, no enojarse y ganarse el favoritismo de los medios tan sólo por su buen trato y predisposición.
Lavagna pareciera tener una concepción del periodismo no demasiado divergente de la de los Kirchner, según comentaron periodistas que lo entrevistaron últimamente. Es bastante intolerante, soberbio, y le gusta meterse en el trabajo de los entrevistadores y ejercer de «preeditor» de sus notas, algo que los periodistas aborrecen.
Según los expertos consultados, los radicales opositores y peronistas disidentes que impulsan la candidatura de Lavagna encontrarán como asesores probablemente a quienes en el pasado trabajaron para el duhaldismo, y apuntan como posibles candidatos a Carlos Ben, tradicional lobbista del duhaldismo en los medios y eficiente administrador de la pauta publicitaria oficial, hoy dedicado a producir comercialmente a periodistas; o Luis Verdi, el reconocido ideólogo de la estrategia comunicacional de Duhalde.
Dejá tu comentario