Aplicando la tradicional fórmula de la prueba y el error, pero siempre auscultando otras alturas, el mercado retomó la semana con una rueda de retraso y se posó sobre los 1.033 puntos, dilatando otros seis puntos lo que fuera el cierre del viernes anterior.
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Pero, más allá de ese testear las marcas, la incursión no resultó exitosa al cabo de la fecha. Se debió culminar en los 1.018 puntos, con 0,9 por ciento de rebaja, y coincidiendo el cierre con el mínimo de la rueda: la peor de las coincidencias, demostrando una clara depresión de mayor a menor.
La acumulación de órdenes de demanda se fue adelgazando, la venta se adaptó nuevamente a las circunstancias -pero menos-, quedaron ciertos picos sin cubrirse y la variable precios debió funcionar como ajuste. Lo totalizado fue de 56,7 millones de pesos de efectivo, de los cuales 11,4 millones de pesos derivaron a los certificados, dejando así una base en los 45 millones de pesos para las acciones.
Resultando escaso y dentro de ritmo anterior, insuficiente para apuntalar una escalada hacia alturas inéditas en los precios. Lo que quedó de sedimento es esa nueva prueba de «talle» más grande, aunque la plaza se lo probó y debió dejarlo.
Otras veces se ha venido observando esto, la ola dejó la marca más allá de la anterior y se retiró, pero puede retornar por confirmarla. En «cauciones» hubo 111 millones de pesos, suma que fue la protagonista de día...
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