«En pocas semanas», según fuentes del mercado, Quilmes (QINSA) concretará la compra de la penúltima de las embotelladoras del sistema Pepsi que quedan en manos de independientes. Se trata de Embotelladora del Comahue (de la familia García), y no habrá compra de instalaciones sino una transferencia de la franquicia; por su parte, los actuales propietarios de la embotelladora continuarán con la elaboración de productos de otras marcas y abasteciendo a cadenas de supermercados de gaseosas de «marca propia». La última de las embotelladoras independientes que queda en el sistema Pepsi es Hunicken, que cubre Mendoza y Salta, y tiene licencia hasta 2003. Este es el primer paso que dará la fusionada Quilmes/BAESA, proceso que culminó en los primeros días de abril. Como siempre, estos movimientos no son indoloros: 16 de los 18 ejecutivos «top» de BAESA abandonaron la organización; además, BAESA pasó a ser la denominación de la «división gaseosas» de Cervecería y Maltería Quilmes (CMQ).
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También cerraron la planta de elaboración que tenía BAESA en la chaqueña Resistencia, no sin ídem del personal, que cedió cuando se anunció que buena parte de la gente sería recolocada en la fábrica de Rosario, y otra parte del personal pasaría a trabajar en el centro de distribución. «Comprar el sistema Pepsi costó u$s 210 millones, más otros u$s 30 millones en la reestructuración», dice Carlos Olivieri, CFO de CMQ. Ahora tienen unificada la distribución de las cervezas y gaseosas, lo que para Capital Federal se hará desde un nuevo centro en el barrio de Pompeya, levantado sobre un predio de 10 has, y que era de BAESA. «Creemos que BAESA va a dar ganancias operativas este año», se esperanza el ejecutivo.
La siguiente movida del grupo será reconvertir sus acciones preferidas en ordinarias, de modo de permitir que la AFJP las incluyan en su portafolio. En la actualidad cerca de 40% del capital del holding Quilmes Industrial SA (QINSA), con domicilio en Luxemburgo, está representado por esos títulos sin derecho a voto. El resto son ordinarias, de las que la familia Bemberg conserva al menos 51%; el resto flota casi totalmente en la Bolsa de Nueva York. «El valor de mercado de QINSA ronda hoy los u$s 1.100 millones», dice Olivieri.
El próximo miércoles, la asamblea de accionistas decidirá el canje de acciones: cada acción ordinaria se convertirá en diez acciones ordinarias a 10% del valor nominal, para facilitar su trading; las preferidas pasarán a su vez a ser ordinarias de un voto; en el futuro, cada acción Clase A será convertible por 10 Clase B; además, para reducir el costo por transacción, cada ADR pasará a representar dos acciones. El canje comenzará a instrumentarse a partir de junio, y después harán un road-show entre fondos de inversión y AFJP. Actualmente, los tenedores de preferidas son fondos Scudder, Fidelity, Morgan Stanley y otros. De todos modos, no está previsto que se haga una nueva emisión de acciones para ampliar el capital por ahora: no parece un buen momento para salir a los mercados a buscar dinero.
«Pero a pesar de esto acabamos de recibir un préstamo de u$s 20 millones a 207 puntos base por debajo del riesgo-país, en línea con otro que sacamos en enero pasado de u$s 50 millones para pagar parte de la compra de BAESA», dice el ejecutivo. «Igual, a pesar de que tenemos buen acceso a los mercados crediticios, somos muy prudentes: nuestro endeudamiento ronda los u$s 220 millones, contra activos de u$s 1.500 millones y un cash-flow anual de u$s 250 millones».
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