12 de marzo 2001 - 00:00

Recusarían a miembro de la comisión anti-Pou

«Este proceso es el primero que se da dentro de la nueva carta orgánica del Banco Central y su impacto se extenderá más allá de los hechos y circunstancias del actual directorio, pues reafirmará la autonomía del Banco Central o bien la destruirá para siempre», dijo Pou.

Pedro Pou
, presidente del Banco Central, defenderá el miércoles ante la comisión especial del Congreso su accionar en los procesos de liquidación de bancos y en el control de lavado de dinero en el país, aunque este último punto ya fue dejado de lado como base de acusación. Para eso, el presidente del Central preparó un informe de 100 páginas sobre su actuación, que leerá a los diputados y senadores. A pesar de la citación, Pou se presentará hoy a la Justicia para pedir, como adelantó este diario, que se declare «inconstitucional» el funcionamiento de la Comisión Bicameral que debe recomendar a Fernando de la Rúa la remoción o no del directorio del Central: «Me presentaré a la Justicia porque creo que los problemas que puede causar este proceso judicial son muy inferiores a los que puede causar esta comisión tal como está funcionando», dijo Pou, «por cuanto se ha autoconvocado, sin que el presidente de la Nación le haya pedido consejo alguno. También porque ha dictado un reglamento de funcionamiento que le permite tomar decisiones discrecionales que no respetan el texto legal».

Pero ése no es el único punto que denunciará Pou sobre el funcionamiento de la comisión. Los diputados y senadores esperan que, además, en cualquier momento haya un pedido de recusación del radical neuquino Víctor Peláez, básicamente, por prejuzgamiento. Este pedido no sería ya una cuestión exclusiva de Pou. Algunos de los integrantes de la Bicameral estarían dispuestos a darle curso a la solicitud intentando que su lugar fuera asumido por el vice de la comisión de Finanzas de Diputados, Ana María Mosso.

Remoción

La historia comenzó cuando se decidió formar la comisión especial y comenzar la investigación del directorio del Central. En ese momento tanto Peláez como el radical Alcides López se pronunciaron a favor de la remoción de Pou. Tanto Mario Losada, jefe del Senado y de la bicameral, como el mendocino Raúl Baglini pidieron a todos los integrantes silencio y reserva de las actuaciones, precisamente para evitar que alguno de los investigados pidiera la recusación de un miembro por adelantarse al resultado del dictamen final que, se asegura, será secreto y sólo para conocimiento de Fernando de la Rúa.

López se encuadró inmediatamente en esa directiva, y el resto de los integrantes hizo lo mismo. Incluso Baglini se convirtió en el guardián más celoso de los secretos de la comisión al punto de no hablar por dos semanas ni con sus compañeros de bancada. De ahí en más fue como un fantasma al que se lo veía sólo al ingresar a las reuniones de la bicameral.

Pero Peláez no hizo lo mismo.
Más allá de poder identificar el origen de las informaciones que se conocen sobre lo que sucede dentro de la comisión -es decir, qué dicen los testigos citados y la documentación presentada-, lo cierto es que el neuquino no se privó en ningún momento de contestar cualquier requisitoria radial sobre el tema. Para prueba, ayer los cables de agencia estaban plagados de sus explicaciones sobre el futuro de Pou.

Pedido

Así, la paciencia del resto de los integrantes se recalentó al punto de temer un pedido de recusación -aunque por no ser un cuerpo judicial y no estar comprendido en el reglamento no tiene un procedimiento específico para llevarse a caboque le haga perder credibilidad al fallo que darán a conocer hacia el fin de esta semana.

Durante el fin de semana, Pou envió cartas a los medios explicando un resumen de los argumentos que utilizará el miércoles cuando declare en la comisión y denunció un juicio mediático en su contra.
«Paradójicamente, aquellos que vehementemente promueven mi destitución por ser un delincuente, que he sido cómplice de lavadores de dinero o, cuando menos, simple encubridor, no han recurrido a la Justicia a presentar la denuncia correspondiente para demostrar allí lo que tan enfáticamente exponen ante las cámaras de televisión», dice Pou en un párrafo de su carta.

En relación con las operaciones del Federal Bank, Pou explicó: «En el caso del ex Banco República, se sospechó que este banco, o sus accionistas, eran también accionistas del Federal Bank, pero no se pudo obtener constancia documental que así lo corroborara, pese a requerirlo al Banco Central de Bahamas, a la Oficina de Control de Moneda de los EE.UU., al Banco Central de Uruguay y al Citibank Argentina y Nueva York. Al no poder probarse la vinculación, las operaciones entre el ex Banco República y el Federal Bank entran dentro de la categoría de inusuales, y así fueron denunciadas ante la Justicia», dice una de las cartas.

«Este proceso es el primero que se da dentro de la nueva carta orgánica del Banco Central, y su impacto se extenderá más allá de los hechos y circunstancias del actual directorio, pues reafirmará la autonomía del Banco Central o bien la destruirá para siempre», dijo Pou.

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