El gobierno tenía anoche a la firma de Fernando de la Rúa el decreto que suspende la entrada en vigencia de la reforma previsional por 90 días. Ayer, sólo tenía la rúbrica de la ministra de Trabajo Patricia Bullrich, y hoy se esperaba que hiciera lo propio el Presidente.
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El PEN dudó en la víspera sobre la conveniencia de avanzar o no en la firma del decreto que posterga la vigencia de la reforma, bajo el pretexto de que todavía no se sabía quién será el nuevo ministro de Seguridad Social y, en consecuencia, no quería condicionarlo de antemano.
La postergación de la entrada en vigencia del nuevo sistema de jubilaciones -que debía regir a partir del 1° de mayo-forma parte de una negociación con el Congreso que podía terminar mal, si el Presidente no tomaba una decisión al respecto.
En ausencia de Bullrich, Jorge Sanmartino se comprometió delante del radical Eduardo Santín, la frepasista María América González y el cavallista Guillermo Alchourón a colocar en el congelador la reforma, a fin de permitir que los diputados consensuen una ley que modifique el actual régimen para la clase pasiva. El control de calidad, por supuesto, se lo reservaba el Poder Ejecutivo.
A cambio, los legisladores se abstendrían de emitir un dictamen en la Comisión de Previsión Social destinado a derogar el decreto previsional. Desde enero, la cuestión había amenazado con partir a la mitad la Alianza, gracias a un entendimiento «principista» entre peronistas y el ala rebelde del Frepaso, incluida la creadora del televisivo «rinconcito de los jubilados». En el ínterin, se produjo una ruptura en el chachismo que se llevó a Alfredo Villalba, uno de los más obsesionados con voltear la eliminación de la PBU y el aumento de la edad de la mujer.
María América González, a pesar de haber firmado declaraciones testimoniales de la disidencia frepasista, sigue atrincherada en el oficialismo. Por supuesto, se enfrenta con la Casa Rosada cada vez que afectan a los abuelitos que ella defiende por TV. A medio camino entre Carlos Chacho Alvarez y Alicia Castro cuando se trata de pasividades, prometió sumarse a los díscolos que quieren derogar la reforma previsional, si hoy --antes de las 17- no aparece el decreto que la suspende hasta que se agoten las negociaciones.
Villalba anticipó ayer a este diario que, en la reunión de Previsión Social prevista para esta tarde, firmará el dictamen mayoritario para voltear el decreto, si el Ejecutivo no cumple con su palabra.