Varios miembros del triunfante Partido de los Trabajadores (PT) vienen advirtiendo que la tasa de interés debería estar tres o cuatro puntos porcentuales por debajo de los niveles actuales. Es decir que están pensando en una tasa de referencia (Selic) de 17 a 18% anual. En momentos en que las expectativas inflacionarias parecen estar exacerbadas sería un grave riesgo recortar las tasas porque llevaría la economía a la estanflación: alta inflación y bajo crecimiento.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La última suba, en reunión extraordinaria del Comité de Política Monetaria (Copom) del Banco Central, de 18% a 21% tuvo como claro objetivo desactivar las expectativas inflacionarias. A diferencia de los modelos de tipo de cambio fijo o semifijo usados en los '70 y '80, en el modelo de metas inflacionarias (que usa el Central brasileño) los aumentos en la tasa de interés no tienen como objetivo primario alentar el ingreso de capitales de corto plazo, sino inducir comportamientos en los agentes económicos tendientes a moderar aumentos en los precios por vía de la contracción de la demanda. «El acta del Copom deja bien en claro que el Central decidió aumentar la tasa sobre la base que el comportamiento del tipo de cambio estaba generando alteraciones importantes en el escenario macroeconómico oficial», señala Juan Soldano Deheza, de la consultora Cátia Vasconcelos. En particular llamó la atención el importante y generalizado aumento en los precios libres de setiembre. Pero todo comenzó cuando se flexibilizaron las metas inflacionarias con el FMI en agosto que permitió llevar la banda máxima de 5,5% a 9%.
La devaluación del real está llevando los precios relativos a los niveles anteriores al plan real (1993); y ello se refleja en los buenos resultados de las cuentas externas.
• Tasas altas
Lo que está manteniendo la inflación bajo control es el alto nivel de las tasas de largo plazo, hoy en 30% anual (el mayor nivel desde marzo de 1999). «Si la confianza no retorna rápidamente, el dólar no bajará y el nivel de tasas necesario para impedir el traspaso de la devaluación a los precios terminará derrumbando el crecimiento de 2003», advierten los economistas del Banco Itaú. «Si la próxima administración intenta por medio de un recorte de la tasa Selic, revertir el cuadro de baja actividad antes de la recuperación de la confianza, corre el riesgo de que las expectativas de inflación se salgan de control y la economía vaya a la estanflación: alta inflación con bajo crecimiento», pronostica el Itaú. Al respecto ayer se conoció el sondeo coyuntural de la Fundación Getulio Vargas que muestra que la industria brasileña nunca estuvo tan predispuesta a reajustar sus precios desde el lanzamiento del real: 48% de los 1.225 empresarios consultados manifestaron intención de subir los precios. Sólo 3% dijo que los bajaría.
El ajuste de precios responde a la suba de los costos de los insumos, una de las consecuencias nocivas de la devaluación. De julio a setiembre, las industrias sufrieron un significativo aumento de los insumos, principalmente de los importados. Ahora en el último trimestre los ajuste deberían repetirse, pero con más intensidad en los insumos de fabricación doméstica por efecto desfasado de la devaluación. Para los economistas del banco BBV-A la suba de la Selic sugiere una preocupación mayor por la actual presión del tipo de cambio. Esa preocupación estaría asociada a un cambio del escenario del Central en relación a la transición de gobierno, mudanza que podría comprometer todavía más la trayectoria del dólar.
Dejá tu comentario