9 de noviembre 2001 - 00:00

Satisfactorio mínimo

Si no eran pocas las peripecias por la situación económica, antes de llegar a los Estados Unidos -pertrechados mínimamente, por otra parte, con material escrito para explicar las nuevas medidas-, tanto Horacio Liendo como Jorge Baldrich tuvieron que soportar el huracán que asuela el Caribe. Demoras, complicaciones y la suspensión de la reunión prevista con las autoridades y agencias de los Estados Unidos. Finalmente, casi barbudos y estragados, los dos funcionarios argentinos se sometieron al examen.

Hay tradición en que estos encuentros suelen hacer transpirar a los expositores. En esta ocasión, sucedió lo mismo. Al menos, se reconoció, algún tipo de informe más o menos elaborado se llevó a esos estrados, mejor al que había presentado Domingo Cavallo en su primera presentación argentina del jueves pasado.

Como ya se informó, el dúo argentino soportó la inquisición de varios especialistas del gobierno norteamericano y de algunas agencias tipo Banco Mundial.

La mayor parte de las preguntas se refirió al impacto fiscal de las nuevas medidas, en las cuales Liendo -por ser abogado- no pudo aportar demasiadas precisiones y, Baldrich se debatió hasta consigo mismo para explicar lo que todavía no sabía. Se rescató, sin embargo, que en más de una ocasión confesara «no sé», ya que para los norteamericanos decir la verdad es más importante que mentir o disfrazar el desconocimiento. Liendo se dedicó a la parte de los títulos -papeles que reemplazan a otros papeles-, tarea en la que se le reconoció versación.

• Aprobados

Por último, se diría que ambos aprobaron -también había buena voluntad de los interrogadores- la presentación con un «satisfactorio mínimo».

De los varios intríngulis que permanecieron en la nebulosa, el más importante fue el referido a la provincia de Buenos Aires: aceptándose que hubiera acuerdo con los gobernadores y que finalmente se consumara el déficit cero, la inquietud es que si bien todos los presupuestos de una manera u otra cierran, el bonaerense presenta un desfase imposible de resolver.

La envergadura del déficit provincial es tan enorme que no hay promesa que lo disipe (ya que otros déficit de otras provincias no asustan por su magnitud). En ese aspecto, no hay respuesta y en rigor ese problema afecta a todo el resto de la economía. ¿Se podrá ajustar Carlos Ruckauf? Lo que dudaban en los Estados Unidos empezó a tomar manifestación en las últimas 48 horas en la Argentina: el gobernador bonaerense tuvo la actitud más cerrada para el acuerdo y hasta se despidió de la reunión general. Allí está el problema.

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