Los acreedores del grupo Comercial del Plata están más cerca de cobrar, pero no demasiado: en las últimas horas, la empresa madre más sus subsidiarias Compañía General de Combustibles (CGC) y Tren de la Costa SA (TDC) presentaron al juzgado que entiende en su concurso preventivo la propuesta que deberán considerar quienes les prestaron u$s 700 millones y aún no lograron hacerse de sus acreencias.
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El grupo dejó de cumplir con sus obligaciones a partir del 13 de abril del '99 y, de ser aceptada por la mayoría de los acreedores, no volverá a hacerlo hasta dentro de 18 años.
De acuerdo con fuentes tribunalicias, la propuesta -que habría sido elaborada por un equipo encabezado por el VP de Comercial del Plata Martín Brea-asegura que se hizo «teniendo en cuenta la capacidad de genera-ción de fondos de cada una de las concursadas, procurando asegurar, al mismo, tiempo el normal desarrollo de sus operaciones y preservando el valor de los activos y las fuentes de trabajo».
A pesar de la dureza de los tér-minos que propone la conciliación presentada en Tribunales, la versión indica que ésta ya contaría con un preacuerdo de los principales acreedores, léase las entidades financieras que tendrían cerca de dos tercios de la deuda de SCP.
La propuesta prevé que se abonará en ocho años, en pagos anuales, pero recién a partir del año '18 hasta el año '25. La justificación para este período de gracia de casi dos décadas, de acuerdo con el escrito que ya obra en el juzgado, es que «la amortización responde al tiempo necesario para poder asegurar la cancelación del saldo y, al mismo tiempo, recomponer la situación patrimonial y financiera de las sociedades».
Sin embargo, serían pocos los bancos que acepten estos términos: SCP también les propondrá como alternativa capitalizar la deuda, modelo que ya utilizaron otras empresas con o sin convocatoria de acreedores ( Alpargatas, Freddo, por citar dos casos), lo que implica convertir en accionistas a los tenedores de deuda. Esta capitalización se realizará con una quita de entre 10% y 15%, pero no queda claro aún quién tendrá el control de las concursadas (tanto en la textil como en la cadena de heladerías, fueron los bancos acreedores).
Para tratar de asegurarse de que no habrá un «takeover» por parte de los acreedores, la capita-lización recién se concretará a partir de un denominado «período de consolidación de las sociedades», que demandará cinco años, lo que se hará a través de fideicomisos constituidos con acciones de CGC, TDC y Trilenium (el Casino del Tigre, cuya propiedad SCP comparte con Boldt, y que está arrojando utilidades más que interesantes).
Para quienes no deseen esperar a que cobren sus nietos o convertirse en dueños de trenes, petróleo y montañas rusas, habrá una tercera alternativa: un bono nominativo y transferible a un plazo de 15 años, cuyo capital se irá pagando a partir del undécimo año. Para los intereses, se prevé un período de gracia de cinco años, luego del cual habrá una tasa creciente que llegará a la LIBOR en un período todavía no determinado. Se contempla el rescate anticipado a lo largo de la vida del bono. La ventaja de esta última alternativa es que quienes quieran (y puedan) tendrán una parte de su acreencia vendiendo el bono en el mercado. Desde ya, quienes lo compren lo harán descontando intereses caídos, período de gracia, etcétera.
Cuando deban defender su propuesta, seguramente los ejecutivos de SCP aducirán que «la mayor parte de los concursos terminaron con quitas de 60% a 70%; acá no hay quitas». Pero no hace falta ser un genio de las finanzas para darse cuenta de que sólo en intereses no ganados a lo largo de 18 años se supera esa cifra. Por eso, se especulaba ayer en el mercado que los bancos (entre los que se cuentan el Dresdner Bank, el Citi, el Bank of New York) tomarían la alternativa de la capita-lización. Porque, además, podrán incluir en sus balances esa deuda como un activo en lugar de mandarla a incobrables.