Hoy volverá a reunirse el comité evaluador para determinar si el Banco Suquía vuelve o no a la órbita privada. En caso de que no haya una determinación, la operación podría ser declarada desierta. Muchas versiones circularon en la plaza sobre la definición, basadas en la eventual decisión del presidente Kirchner de frenar el proceso ante la falta de claridad que exhibe para encontrar un adjudicatario del Suquía.
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Cabe recordar que Roberto Lavagna obtuvo de Eduardo Duhalde la facultad para hacerse cargo del proceso de reestructuración del sistema financiero, algo que normalmente debería administrar el Banco Central. Maneja la unidad creada a tal fin, con tres votos contra uno del BCRA.
«En Economía no le pueden encontrar novia al Suquía», graficó un funcionario que participa de las definiciones y agregó que «es probable que la definición se la deje en manos del Banco Central nuevamente».
Hasta la semana última, el único candidato que quedó con posibilidades de adjudicarse la institución fue el Banex, la entidad que surgió de la fusión de los bancos San Luis y Exprinter. Ofreció $ 65 millones para quedarse con el Suquía y pidió a SEDESA (Seguro de Depósitos SA) otros $ 75 millones contra garantía de títulos públicos.
• Oferta favorable
La oferta resultó más favorable que la efectuada por el grupo cordobés Roggio, dueño del Suquía hasta 1997, que solicitó $ 260 millones de fondos a SEDESA, con lo cual su ofrecimiento no fue tenido en cuenta. Sin embargo, desde el Ministerio de Economía se puso una serie de objeciones para adjudicar la entidad al Banex, solicitándose más información al BCRA y a otros organismos del Estado. Uno de los puntos en discusión es que el aporte de fondos saldría de la propia liquidez del Banex y no de dinero aportado por sus accionistas. Desde el Central y también el Banco Nación -que hoy tiene 100% de las acciones del Suquía-, se manifestaron a favor de que la venta se concrete.
Esta licitación resulta un verdadero caso testigo, ya que implica la posibilidad de avanzar con una reprivatización. Una institución que estaba en manos privadas y volvió al Estado, que ahora podría retornar a manos de dueños privados. Otros dos bancos que quedaron también en poder del Nación -Bersa y Bisel- no pudieron ser vendidos debido a que no hubo interesados. Lavagna, claramente, se hizo cargo de un área en la que varió de propuestas poco consistentes como la de rematar o hacer una subasta de los bancos en la Bolsa de Comercio a licitación con pocos resultados a la vista.