Se fractura apoyo de los bancos al BONEX
-
Compras en Miami 2026: cómo hacer rendir cada dólar en los mejores outlets
-
Todos los beneficios de Cuenta DNI en abril: ¿qué días hay descuento?
En esa reunión estuvieron Carlos Heller (titular del Credicoop y futuro presidente de Abappra), Ezequiel Carballo (Banco Macro), Ricardo Gutiérrez (BAPRO), Roberto Feletti (Ciudad) y Miguel Kiguel (Hipotecario).
Por el lado de ABA, los encargados de darle la mala noticia a Lavagna fueron Norberto Peruzzotti, director ejecutivo de la institución, y Mario Vicens, asesor de la entidad. « No podemos sentirnos satisfechos con el proyecto que diseñaron», le explicaron al ministro, quien estuvo acompañado por el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, y su segundo, Leonardo Madcur.
Los tres puntos centrales que plantearon los bancos de ABA son los siguientes:
• Inconvenientes para hacer frente a la devolución de depósitos reprogramados: los bancos recibirán un monto cercano a los $ 15.000 millones en bonos de largo plazo por la pesificación asimétrica (depósitos pesificados a $ 1,40 y créditos a $ 1).
• Sin liquidez
También les entregarán títulos por la renegociación de las deudas con las provincias. Como resultado, más de 60% del activo de las entidades estará conformado por bonos que vencen en un plazo promedio mayor a los cinco años. «No hay liquidez en el sistema para hacer frente a los retiros que comenzarán a partir de enero de 2003», le explicaron al ministro.
El total de depósitos reprogramados asciende a los $ 32.000 millones y la apuesta para no aumentar el peso sobre los bancos es que la mayor parte termine canjeándose por la opción de los títulos en dólares.
Una alternativa que planteó ABA, y en este sentido también fue acompañada por Abappra, es que se plantee una «opción inversa». Esto significa que a todos los ahorristas con depósitos reprogramados, el gobierno les dé bonos a diez años a un tipo de cambio especial de $ 1,40.
Luego, el depositante tiene 30 días para pedirle al banco que le devuelva el depósito reprogramado en pesos. Si no lo hace, se queda con el bono. Como está redactado ahora el borrador del decreto, es el ahorrista quien debe concurrir al banco para pedir que le den el título a diez años.
• Faltan incentivos para frenar el goteo del «corralito»: aun con una reducción de los amparos, sigue siendo importante la salida de depósitos a la vista. En los primeros 21 días de mayo, el "goteo" del «corralito» llegó a los $ 1.600 millones. Y si se confirma este ritmo, hasta fin de mes se habrán ido entre $ 2.500 y $ 3.000 millones. «No hay banco que aguante semejante salida de fondos en los próximos meses», se defienden en ABA. Economía buscó una fórmula que tiene chances de acercar las posiciones: un bono especial de corto plazo (3 años) para ofrecerles a los depositantes a la vista.
También hay discrepancias respecto del tratamiento del «corralito». El último borrador de Economía propone limitar en $ 3.000 la extracción mensual de las cuentas sueldo (ahora es libre) y mantener en $ 1.200 las de las cajas de ahorro. Pero en ABA prefieren que se liberen lo antes posible esas trabas, «porque de lo contrario será imposible recuperar la confianza», señalaron en la reunión.
• Sin compensación por la eliminación del CER, los bancos tendrán serios problemas de capital: se trata de un reclamo que los banqueros repiten desde que el gobierno decidió no aplicarles ajuste por inflación a los créditos bancarios otorgados a los individuos (hipotecarios sin límite, prendarios hasta $ 30.000 y personales hasta $ 12.000). Según las estimaciones, deberían recibir unos $ 7.500 millones, debido a que tendrán que pagar los depósitos reprogramados ajustados por inflación, mientras que a la mitad de la cartera crediticia se lo eliminó.
Ya como cuestión secundaria, también los bancos extranjeros plantean serias discrepancias por la política de redescuentos del Banco Central. Aunque este tema está fuera de la discusión del «corralito», también divide las aguas.
En primer lugar, a los bancos que ya tomaron redescuentos, el BCRA les permite que cancelen esa deuda con bonos. Esto favorece más que nada a los bancos públicos -nucleados en Abappra-, que son los que más tomaron dinero de la autoridad monetaria. Además, entienden que el actual esquema admite un mayor volumen de ayuda para los bancos públicos o nacionales. Los extranjeros, en cambio, deben traer dinero del exterior para conseguir una inyección de liquidez similar del BCRA.




Dejá tu comentario