Corrió clima de rebote por el mundo, salvo alguna excepción -como México- y una vez tumbada la presa: cada integrante de la manada se pudo llevar una porción. Arrancando, como es lógico, por el «Rey León» de Wall Street, el que después de verse vapuleado como nunca en estos años, quiso darse el festín de un día de recuperación. Un 3,5% de aumento para el Dow Jones, es como 10% para cualquier otro pero la pregunta que -seguramente- se estará haciendo nuestra columna de la derecha, con la síntesis del NYSE, es si se puede tratar del viejo león que quiere dar lucha, o solamente el clásico «rebote de gato muerto» y que tantas veces ha sucedido en este año. Lo cierto es que un elemento fuerte estuvo en lo bursátil de arriba hacia abajo...
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Solamente faltan los «vivas», hacia una entidad sobre la que se reparten amores y odios, día por medio. Ahora, un argumento utilizado en la víspera para el aumento del Merval pasó por lo que ya era trillado: acuerdo con el Fondo. Tan débil como tal, que no se concibe a un mercado que ya no hubiere «descontado» esa probabilidad. Pero, como no era para entender demasiado el porqué de la suba de 4,5% en Buenos Aires y con casos fantásticos de 13% en Telecom, de 9% en Celulosa, o lo más alto -14% de Comercial- con solamente $ 14 millones de efectivo, otros $ 10 millones en CEDEAR, al arrastre ejercido desde las Bolsas del exterior, convino agregarle condimento propio. El cierre no fue máximo, pero anduvo cerca y la extrema sequedad de canales se encargó de convertir un modesto yate, en un crucero virtual.
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